
@ringsider2020
Casi un año después de que anunciase su retirada por sorpresa, Vasyl Lomachenko ha anunciado que volverá a boxear como profesional en 2026 y que buscará los combates más grandes posibles.
Lomachenko dijo adiós (temporal, según parece) al boxeo hace casi un año como campeón mundial IBF de peso ligero, después de muchos meses donde estuvo pensando qué rival sería el siguiente en su carrera y si defendería el título. El ucraniano, tras haber batido a George Kambosos Jr. hacia la mitad de 2024, tuvo el cinturón más de un año parado mientras el organismo estadounidense, muy poco flexible en otras ocasiones, le otorgaba permisos médicos reiterados tras los problemas de espalda del boxeador. Hicimos una cronología completa de aquellos últimos momentos de su carrera, marcados por la indecisión, meses después de colgar los guantes. También se explicaban en ESPABOX los motivos esgrimidos por Lomachenko para colgar los guantes, especialmente el de no poder ser campeón indiscutido tras su derrota frente a Devin Haney.
Doble oro olímpico y campeón mundial en tres categorías, hubo muchos aficionados decepcionados por estos últimos años de Loma. Se rumorearon grandes peleas para él en ese peso ligero donde habitaban algunos de los mejores boxeadores del momento, pero el ucraniano prefirió no medirse a Gervonta Davis en lo que habría sido un gran envite de zurdos con amplio despliegue técnico. También explicaba otro compañero de división y, en este caso, también de promotora como Shakur Stevenson que todos los intentos de enfrentamiento fueron frenados por Lomachenko. Además de su lesión y su familia, un factor que siempre era esgrimido por el campeón en tres divisiones era la guerra en su país, donde llegó a estar muy cerca del frente junto a su compatriota Oleksandr Usyk, sobre todo en labores propagandísticas. En cualquier caso, el hecho innegable es que todos esas propuestas de Bob Arum fueron descartadas por Lomachenko, que tampoco tuvo el menor interés en Raymond Muratalla, su aspirante oficial y también de la misma escuadra promotora.
Ahora, dos años después de su última aparición, Lomachenko quiere volver y quiere los combates más lucrativos y globales posibles. La casualidad, porque no hay que pensar mal, ha hecho que este anuncio llegue justo un día después de que el contrato del peleador con Top Rank haya expirado. Por tanto, ahora es agente libre promocional y todo el pastel iría para sus arcas. No descartemos, incluso, que plataformas como Netflix, atraídas más por el nombre y la fama de los deportistas que por la calidad de sus veladas, le puedan pagar más de lo que habría obtenido por compartir ring con los citados Gervonta y Shakur en una contienda de mucho menor riesgo para Loma. A sus 38 años, seguro que todavía le queda su exquisita técnica y gestión del momento, pero da la impresión de que ya nada volverá a ser como antes.





