Salvi Jimenez y Ricky Pow

Darío Pérez
@ringsider2020

El sábado 26 de septiembre, en el pabellón de La Casilla en Bilbao se vivirá una gran velada coorganizada por PCI Promotions y Kamikaze. Uno de los platos fuertes será el combate de Jokin García (14-2-1, 8 KO) por el vacante título de Europa del ligero ante Salvador Jiménez (15-2-1, 6 KO), que ESPABOX anunció hace semanas en primicia. Pese a que en principio el francés Laid Douadi (28-1-1, 3 KO) era el elegido para medirse al bilbaíno, el galo renunciaba al considerar que necesitaba más tiempo para preparar el compromiso con garantías (y será el próximo rival de Jokin o Salvi en unos meses, como primera defensa del título).

La pelea será la oportunidad de Jiménez para su redención boxística. Tras una carrera en constante ascenso con los títulos de España y la Unión Europea del peso superpluma, el empate ante Juanfe Gómez por el campeonato continental de la categoría (del que su entorno sigue opinando que fue merecedor del triunfo) fue su primera decepción. Tras dos triunfos en su feudo pucelano, su nueva oportunidad por el cetro del Viejo Continente le trajo su primera derrota ante Ryan Garner, ahora campeón WBC interino y a las puertas del mundial. Dos meses después, viajó a Estados Unidos, demasiado pronto tras el citado revés y sin un campamento adecuado, para perder de nuevo contra el invicto Andrés Cortés; al matadero, como se suele decir en la jerga pugilística y comentaban aficionados y amigos en su ciudad.

Después llegó otro triunfo en casa, dentro de una gala que prácticamente se tuvo que organizar el propio Salvi con lo puesto, y el fiasco de Suiza, en otro duelo pactado para dar un peso que el propio peleador ya avisaba anteriormente que su cuerpo no aceptaba. Ahí vivió su punto más bajo, siendo inviable la contienda contra el difícil Ángelo Peña en su casa, sufriendo una sanción de la federación territorial y preguntándose, con 30 años recién cumplidos, si su otrora prometedora trayectoria estaba llegando a su fin. «El mayor cambio es la motivación: he renovado mi compañía en mi carrera y ahora tengo un equipo de verdad, gente que notas que se preocupa por ti. Y eso es lo más peligroso de un boxeador, cuando está al cien por cien motivado. Lo de Suiza que me preguntas, está claro, el peso era imposible ya darlo y además no encontrabas sentido a las cosas. Te avisaban con tres o cuatro semanas de antelación para salir fuera y lo que necesitaba es un cambio en todos los sentidos. Yo sabía que me iba a llegar algo bueno, a la gente buena y honrada creo que acaba pasándole cosas positivas al final, así que esto me lo tomo como una recompensa a mi trabajo y no haberme rendido», se sincera el deportista. Ese nuevo equipo, como nos cuenta el pucelano, «es Ricky (Pow) y Wayne (Batten), que son gente de clase mundial, además de que Lucas (Gómez) me ayuda en el día a día en Valladolid. Y yo soy más de hablar en el ring, así que prefiero hablar con hechos que palabras. Espero que Jokin vaya preparado, porque seguro que es muy buena pelea, pero el cinturón va a volver conmigo seguro».

Guanteo: Salvi Jiménez-Ion Pérez

Ricky Pow ha compartido unos días en Valladolid con su nuevo pupilo, coordinando el campamento y preparando varios entrenamientos con sesiones de guanteo, con ESPABOX como testigo privilegiado. Los rivales de Salvi han sido exigentes en el sparring, como su amigo Ion Pérez (10-1, 1 KO), que compartió duros asaltos y nos decía que el próximo mes de septiembre se volverá a quitar la camiseta en su tierra, Aranda de Duero, ante un rival que pronto se anunciará. En unos días, el pucelano viajará a Southampton para realizar las últimas semanas de campamento con el hispano-británico y Batten, compartiendo sesiones con su viejo enemigo deportivo, Ryan Garner, y otros púgiles del lugar. Garner, por cierto, también subirá al ring este otoño para defender su título interino WBC superpluma o, quizá, asaltar ya el mundial absoluto.

Pow nos relata los hechos recientes: «Yo solía pelear como profesional aquí en Valladolid, subíamos Kiko (Martínez) y yo. Entonces conozco a Salvi desde que era un chavalito, antes de debutar como amateur, y luego lógicamente he seguido su evolución con interés y le tengo mucho cariño, siempre que hemos coincidido era una alegría. Me comunicó que necesitaba un nuevo impulso en su carrera, que se sentía estancado. Fue a Inglaterra a ayudar a Garner para preparar el título interino con Magnesi y él iba a pelear con García antes de verano, y ahí pasamos más tiempo juntos, con la posibilidad de trabajar en el futuro conmigo y con Wayne, mi socio. Luego vimos que se le cayó el rival a Jokin y nos pusimos manos a la obra: llamamos a la EBU, hablamos de la trayectoria de Salvi con varios títulos superpluma disputados, venía de victoria ya como ligero a pesar de lo de Suiza y, aunque fue duro, logramos que aprobasen el combate. Gracias a todas las partes que lo hicieron posible, ahora queda la preparación y rematar en el ring».