El estadounidense Richardson Hitchins (20-0, 8 KO) ha dejado hace unas horas de ser campeón mundial del peso superligero, en versión IBF. Así lo ha anunciado oficialmente el organismo, algo que ha corroborado el propio boxeador, centrado en la próxima fase de su carrera. Hitchins se alzó campeón mundial en diciembre de 2024, imponiéndose al australiano Liam Paro en Puerto Rico por decisión dividida. En año y medio, solo pudo realizar una defensa, a mediados del pasado 2025, cuando se impuso antes del límite a George Kambosos Jr; fue el mejor desempeño de su carrera. Hace tan solo un par de meses que iba a realizar la segunda pelea como campeón mundial, pero unas horas antes caía enfermo, deshidratado por el corte de peso final, suspendiéndose su pleito con Óscar Duarte. Esa fue la señal definitiva de que su cuerpo ya no podía parar la báscula en las 140 libras, 63,5 kilos.

Los problemas para encontrar promotores que apostasen por él y estar más activo derivan de su boxeo poco espectacular para el espectador, escondido tras sus brazos larguísimos que usan el recto de izquierda como arma principal. Muy cicatero a la hora de combinar y utilizar la ofensiva, la próxima etapa de su carrera será bajo el paraguas de Dana White y Turki Alalshikh en Zuffa Boxing. Obviamente, lo hará en el peso wélter, pues la nueva promotora no admite las llamadas categorías intermedias. Aún no tiene fecha para su debut, pero se espera para el principio de verano.

Se da la circunstancia de que Zuffa ha fichado a dos campeones mundiales para su escuadra, muy necesitada de grandes estrellas y de ofrecer algo diferente tras unas primeras veladas aceptables, pero similares en su desarrollo y sin evolución. Lo curioso y anecdótico es que ambos campeones, además los dos por la IBF, ya no lo son, puesto que tanto Jai Opetaia, con un lío morrocotudo, como Richardson Hitchins han abandonado su posición de privilegio. Habrá que ver si es una tónica general con todo deportista que se vaya con Dana White.