La promotora Queensberry ha anunciado oficialmente que no se celebrará el evento que tenían planificado, junto a la local Samake Promotions, en el Adidas Arena de París (Francia); era, por su horario favorable para los aficionados españoles y debido a la fama de sus protagonistas, la velada que más atención podía atraer en un ahora muy desangelado fin de semana.

Todo se torcía a principios de la semana, cuando se anunciaba de manera oficial «un hallazgo adverso» en una analítica de Lawrence Okolie, protagonista del duelo estelar junto a Tony Yoka. En palabras más comunes para los lectores y menos evasivas, que el británico ha dado positivo. Por tanto, se presentaba una disyuntiva para la organización, entre buscar un nuevo rival al galo para evitar que toda la función fuera cancelada, como hizo el veterano empresario en enero tras caer Moses Itauma lesionado en un entrenamiento. Las opciones eran varias, puesto que Frank Warren se jacta de que su empresa es «The home of the heavyweights» (la casa de los pesos pesados): desde peligrosos boxeadores ajenos a Queensberry que se ofrecieron públicamente, como Martin Bakole, a británicos del veterano promotor, como David Adeleye. Sin embargo, no se pudo, no se quiso o no se pudo, por segunda vez en pocos meses, reaccionar a tiempo y la gala se ha cancelado en su totalidad.

La rabia es mayor si conocemos las circunstancias del positivo de Okolie, pues ha sido por una sustancia con la que se ha tratado una lesión en el codo. Al parecer, al londinense y su equipo se olvidó notificar su uso, considerado legal cuando se aporta informe médico y es parte de un tratamiento. Ese descuido ha dejado a los parisinos sin una gran gala internacional y al promotor local, Issa Samaké, muy enfadado por la suspensión del evento, con mayoría de púgiles propios y, entre ellos, su hijo Bakary Samaké disputando una eliminatoria mundial. Frank Warren lo ha vuelto a hacer.