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Vasyl Lomachenko ha explicado por qué decidió poner fin a su carrera profesional a los 37 años, anunciando su retirada el pasado junio. Con un registro de 18-3, 12 KO en el boxeo profesional y tras una trayectoria brillante tanto en amateur como en profesional, admitió sentirse en paz consigo mismo. Agradeció a su familia, entrenadores y seguidores por acompañarlo en ese camino, destacando que cada victoria y derrota le enseñaron algo importante. Su última pelea tuvo lugar en mayo de 2024, cuando derrotó por nocaut técnico en el undécimo asalto al australiano George Kambosos Jr en Perth, conquistando el título ligero vacante de la IBF. Esa victoria parecía que iniciaría una etapa final como campeón, pero pronto quedó claro que su futuro era incierto. Ahora se explica por qué en los dos últimos años Lomachenko renunció a lucrativas pugnas, como frente a Shakur Stevenson o Gervonta Davis, pues el ucraniano lo ha aclarado con unas palabras reveladoras, y no tiene nada que ver con la situación bélica de su país ni con la edad, sino con otro tipo de factores. Antes, sin embargo, hagamos un repaso cronológico a los hechos tras obtener el cinturón frente a Kambosos.

Meses después de obtener el cinturón, surgieron dudas sobre si Lomachenko defendería el título. En noviembre de 2024 solicitó una prórroga médica de 60 días conforme a las normas de la IBF, lo que le concedió un margen para recuperarse. Pero un informe médico remitido al organismo regulador indicaba que no estaría en condiciones de pelear cuando la prórroga expirase, por lo que pidió una excepción médica adicional a comienzos de 2025. Aceptada la solicitud, la IBF, que ya había sido demasiado flexible, impuso condiciones: debía defender su título contra el campeón interino (que en situaciones como esta sí que tienen sentido), Raymond Muratalla, antes del 8 de octubre de 2025; en caso contrario, el cinturón le sería arrebatado. Finalmente, la pelea obligatoria nunca se concretó y Muratalla peleará contra Andy Cruz a principios de 2026.

Con el paso del tiempo, Lomachenko perdió las ganas. En una entrevista ha confesado sus motivos de su retirada estos días, que retroceden a lo ocurrido en un duelo disputado en 2023. Aunque rescató otro cinturón al año siguiente, llegó a esa victoria sin la ilusión de otros tiempos. Además, una operación por una lesión en la espalda y la negativa a aceptar riesgos en negociaciones (por ejemplo, un combate con Gervonta Davis) terminaron de convencerle de que era momento de retirarse. En sus propias palabras, «quise acabar con mi carrera porque el objetivo era ser campeón mundial indiscutido. Entendí que, tras perder con Haney, ya no tendría esa oportunidad, porque dicha tarea llevaría demasiado tiempo. Era mi motivación para boxear y la perdí, así que ya en ese momento el boxeo se acabó dentro de mí».

Con su retirada, cierra un capítulo emblemático del boxeo moderno, pese a un final ligeramente empañado por rechazar grandes peleas que habrían hecho las delicias del aficionado. Lomachenko no solo fue campeón en tres divisiones, sino también un deportista cuya técnica, inteligencia táctica y bagaje amateur lo convirtieron en un referente para generaciones, siendo el favorito de muchos aficionados y púgiles en el mundo entero.