Jermell Charlo, con sus títulos hace años

@ringsider2020

El boxeo estadounidense asiste estos días a un episodio tan incómodo como llamativo: el enfrentamiento público entre los hermanos Charlo, Jermell y Jermall, que han aireado sus diferencias personales a través de redes sociales y declaraciones cruzadas. Lo que comenzó como comentarios velados ha derivado en reproches directos, con frases duras que evidencian una ruptura profunda entre dos púgiles que durante años fueron presentados como un bloque, casi una marca conjunta dentro del boxeo de élite. Jermell Charlo (35-2-1, 19 KO) es, sobre el papel, el más laureado de los dos. En 2022 logró algo histórico al convertirse en campeón indiscutido del peso superwélter, unificando los cinturones WBC, WBA, WBO e IBF tras derrotar a Brian Castaño. Sin embargo, su carrera se ha visto frenada desde entonces y ni siquiera llegó a defender esos títulos, pese a lo permisivos que fueron con él ciertos organismos. Solo ha disputado un combate en los últimos dos años y medio, la fallida aventura en el supermedio ante Saúl “Canelo” Álvarez en 2023, donde subió dos categorías y fue superado con claridad. Desde aquella derrota, Jermell no ha vuelto al ring en los casi treinta meses ya transcurridos, entre rumores de problemas personales, lesiones y una evidente falta de dirección deportiva.

Jermall Charlo (33-0, 22 KO), por su parte, llegó a ser campeón mundial IBF superwélter y WBC del peso medio, y durante años fue considerado uno de los boxeadores más peligrosos de la división. No obstante, su inactividad ha sido igual o más acusada. Entre 2021 y la actualidad apenas ha disputado dos combates, ambos ante rivales muy por debajo de su nivel teórico, y perdió el cinturón sin subir al ring tras largos periodos de inacción. Problemas físicos, legales y personales han marcado una trayectoria que parecía destinada a grandes peleas que nunca llegaron a materializarse.

Jermall Charlo

El cruce de declaraciones entre ambos deja frases especialmente reveladoras. Jermell ha insistido en que “no son iguales”, marcando distancias tanto a nivel profesional como personal, mientras que Jermall ha respondido cuestionando el compromiso y las decisiones de su hermano. Más allá del morbo, el episodio refleja un desgaste evidente, no solo entre ellos, sino con una carrera gestionada de forma errática en los últimos años, quizá ya desde el inicio de la década presente viendo sus parámetros de frecuencia sobre el ring.

En este contexto, resulta imposible no señalar el papel de Premier Boxing Champions (PBC), promotora que ha manejado las carreras de ambos. La falta de actividad, la acumulación de negociaciones fallidas y la ausencia de planes claros han contribuido a que dos talentos excepcionales desperdicien los años clave de su prime. Los Charlo tuvieron todo para dominar sus divisiones durante una década, pero hoy la sensación general es la de una oportunidad perdida.

Que esta historia acabe con una reconciliación personal o con un nuevo capítulo de reproches es secundario. Lo verdaderamente preocupante es que, mientras los hermanos se enfrentan en redes, su legado deportivo sigue detenido, y el reloj del boxeo, implacable, no espera a nadie.