Hace unos días que Naoya Inoue derrotó por decisión unánime a su compatriota Junto Nakatani en un Tokyo Dome abarrotado con decenas de miles de personas. La pelea fue de alta tensión y fue de menos a más, cumpliendo con las expectativas de un duelo entre dos de los mejores boxeadores del mundo.

Inoue se impuso por puntos, pero la victoria se le complicó al afrontar el último cuarto del pleito, por la tendencia hacia arriba de su rival: el aspirante llevó al límite al campeón antes de sufrir un corte y una lesión en los asaltos de campeonato, lo que terminó por inclinar la balanza de forma definitiva. Ello fue derivado de un desafortunado cabezazo en el décimo asalto. En él, y con incertidumbre debido al buen momento de Nakatani, sucedió ese choque accidental de cabezas que provocó un corte sobre su ceja izquierda. Este castigo obligó a Nakatani a retroceder y le causó una fractura en el hueso orbital izquierdo, una lesión que mermó su capacidad de respuesta en el cierre del combate, algo que Inoue aprovechó para anotarse la victoria cerrando mejor la contienda.

Tras la contienda, Nakatani se mostraba optimista ante sus lesiones faciales, esperando que pudieran sanar con reposo. Sin embargo, no ha sido así y mañana jueves será intervenido quirúrgicamente de esa fractura en el orbital. Rudy Hernández, entrenador del púgil, lo anunciaba de manera oficial hace unas horas. El equipo del nipón no ha querido perder el tiempo y, una vez que se ha certificado que el quirófano era ineludible, optaron por ser intervenido lo antes posible. Todo ello ha provocado que los planes de futuro de Nakatani se aplacen hasta ver el resultado de la cirugía, pero se espera que no haya complicaciones. Según fuentes médicas, la recuperación estaría cifrada en unos tres meses sin que el peleador pueda realizar contacto alguno o entrenamientos fuertes.