La WBA ha ordenado que su campeón «regular», título secundario, del peso supermosca se enfrente a su «supercampeón», el que debería considerarse como único con el privilegio de ser el mejor boxeador del mundo para la Asociación.

Es decir, que Joshua Franco (18-1-2, 8 KO) deberá enfrentarse a quien venza en el tercer episodio entre Román «Chocolatito» González (50-3, 41 KO) y Juan Francisco «Gallo» Estrada (42-3, 28 KO). Franco ganó el pasado sábado a Andrew Moloney en el último capítulo de otra trilogía, y la WBA, en su enésima promesa de reducir su número de cinturones mundiales, ya ha garantizado al estadounidense que será el próximo en optar a ser campeón del mundo, pero ahora de verdad.

Esperemos que las palabras de este organismo, carente de cualquier seriedad en los últimos tiempos, no caigan en saco roto, como suele ocurrir.

González y Estrada tienen previsto enfrentarse el próximo 16 de octubre, y el nicaragüense intentará vengar la polémica, por las puntuaciones, derrota del pasado mes de marzo a manos del Gallo mexicano. Por tanto, no será hasta 2022 cuando Joshua Franco tenga la ocasión de ser, ahora sí, el mejor de la división para la WBA.