Tras su victoria el pasado sábado ante Adrián Granados, el británico Conor Benn ya tiene a su próximo objetivo en mente.

Se trata del estadounidense Adrien Broner, excampeón del mundo y con una vida turbulenta fuera de los cuadriláteros, lo que le apartó de ser la estrella que un día parecía. Broner pudo volver hace poco a boxear con éxito, y está buscando también próximo contrincante. En febrero se impuso ajustadamente a Jovanie Santiago, una actuación que dejó dudas pero sirvió para verle de nuevo con el atuendo de deportista.

Benn ha dicho que le gustaría «pelear con Broner el siguiente, ya sea en el O2 londinense o en un gran estadio americano; me da igual, pero quiero enfrentarme a él antes de acabar el año». Eddie Hearn, promotor del británico, calificó la idea como «perfecta».

Sería una pelea atractiva mediáticamente y buena prueba para ambos, aunque dudamos que el de Cincinatti acepte medirse a un púgil tan peligroso como Benn en un momento en el que quiere estabilizar de nuevo su carrera pugilística.