Hubo una época feliz, donde el boxeo no se diferenciaba ni el profesional ni el amateur, luego una gente bien pensante creó una categoría amateur y otra profesional cada una con federación única, y a partir de ahí siguieron sus camino.
Allá por los años 50 las federaciones profesionales empezaron a escindirse que si WBC que si WBA, hasta llegar a la sopa de letras que tenemos hoy en día. La AIBA, para no ser menos, decidió cagarla como.

1º fueron los países del área comunista que enceraban a sus deportistas en campos de entreno, donde lo único que hacían era entrenar y los enfrentaban a boxeadores de países capitalistas que por lo general eran peones y mecánicos cuando los boxeadores del este eran funcionarios (militares o policía, la mayoría), y ahí empezaron las primeras quejas pero que gradualmente se iban cerrando brecha en otros deportes como tenis, fútbol o baloncesto, en boxeo y deportes minoritarios todo seguía igual siendo un nido de medallas para la gente del telón de acero.

Pero un día para bien de los boxeadores decidieron (sin consultar con los peleadores) poner casco y guante de cámara, primera revolución, segunda revolución se pasó a los asaltos de 2 m. Y la máquina de puntuar . Craso error, lo que antes era la antesala de grandes peleadores, se convirtió en un juego de esgrima donde cualquiera con un físico adecuado, una condición física media podía ganar a cualquiera, y eso se traducía en que cuando a un peleador que lleva 10 años haciendo ese boxeo olímpico le ponían a 3 m., vendaje duro y guante profesional, se venía abajo y pocos fueron los que triunfaron, los dos deportes el amateur y el profesional se distanciaron.
Y el boxeo amateur ganó “practicantes” pero perdió espectadores, poco a poco los países del Este han entrado en el sistema capitalista y la fuga de “cerebros” al campo profesional era constante, y la AIBA, no se iba quedar de brazos cruzados, resultado primero vuelta a los asaltos de 3 m., segundo y para esta temporada se quita el casco, y lo mas preocupante es que se está poniendo en pie una liga profesional solo para los perteneciente a AIBA con lo que las demás profesionales han puesto el grito en el cielo no sin razón.

Que puede pasar difícil papeleta,

1º Que el COI, no lo acepte y siga AIBA como hasta ahora

2º Que el COI la autorice a cambiar su reglamento y ahí habrá un conflicto con las demás asociaciones profesionales. Que puede derivar desde la unificación del boxeo pro (cosa poco probable, ya que los intereses económicos son cuantiosos), hasta la expulsión del boxeo de los juegos olímpicos ya que una de las condiciones para pertenecer al COI es que solo haya una federación amateur…

La solución, los dólares decidirán, pero que no digan que es por el bien de nuestro deporte ni de los boxeadores, solo el vil metal mueve a los dirigentes de estos deportes (y de los demás también).

Rafa Martín