Daniel Pi
@BastionBoxeo
Fotos: Ryan Hafey/Premier Boxing Champions

Una vez más el estadounidense Deontay Wilder (42-0-1, 41 KO) (en la imagen) se mostró técnicamente torpe y perdió rounds de manera continua pero de nuevo su pegada apareció en un único instante aislado para permitirle vencer y retener por décima vez su cinturón mundial WBC del peso pesado. Y es que, con un KO en el séptimo round la pasada madrugada en el MGM Grand de Las Vegas (Estados Unidos), Wilder derrotó en la revancha a un Luis Ortiz (31-2, 26 KO) que estaba ofreciendo una buena actuación pero que perdió la concentración un segundo, justo lo que necesitaba su rival.

Como tantas otras veces, Wilder no tuvo un buen primer cuarto, ya que, en un combate marcado por una limitada actividad, el zurdo Ortiz hizo valer su superioridad en habilidad para conectar asalto tras asalto aisladas, pero claras, izquierdas rectas o abiertos crochés al rostro junto a algunos directos al cuerpo. De hecho, los puños significativos del monarca no aparecieron hasta que en el tercer episodio llegó tímidamente con una derecha y algún jab, si bien Ortiz continuó imponiéndose por frecuencia y claridad de golpeo en este encuentro de ritmo contenido.

Teniendo presente el peligro de su oponente, el cubano no insistió en su trabajo, contentándose con sus esporádicos rectos, aunque esto le bastó para frustrar a un Wilder que en el cuarto asalto se golpeó en el pecho para motivarse pero que erraba su derecha y además era contragolpeado. La solvencia del aspirante quizás fue un poco a más en el quinto round, en el que su jab y su recto zurdo arriba y abajo llegaron de forma más seguida pero, tras un sexto round sin acciones muy destacadas, el encuentro estalló en el séptimo episodio.

Una de las principales armas de Wilder es saber aprovechar los momentos en que la atención baja para impactar una mano decisiva, recurso que ha utilizado en muchas de sus peleas y que volvió a usar en esta ocasión, dado que, una vez que había sonado la señal de los diez segundos, cuando el tañido era inminente y Ortiz no estaba ya tan concentrado, “The Bronze Bomber” sacó un potentísimo directo diestro que derrumbó a su adversario, que sólo se pudo levantar en mal estado y cuando el tercer hombre había completado ya la cuenta.

La valoración de Wilder por sus seguidores y detractores no variará con este combate, puesto que en él vimos lo de siempre: un púgil con grandes carencias en habilidad que es hasta cierto punto desdibujado tácticamente pero que acaba venciendo antes del límite en base a su pegada. Así, las previsiones respecto a la revancha contra Tyson Fury, que está firmada para el 22 de febrero junto a una tercera pugna asegurada más adelante, se mantendrán intactas tanto en una dirección como en la otra, existiendo la posibilidad de que “The Gypsy King” logre vencer por destreza si consigue aguantar en pie pero con Wilder teniendo siempre preparada una bala en la recámara y amenazando con el nocaut en cualquier momento.