El peso superwélter parecía haberse convertido en una de las divisiones más apasionantes del boxeo mundial tras la reciente victoria de Jaron «Boots» Ennis sobre Xander Zayas. Con cuatro campeones de gran nivel y varias figuras asentadas entre los primeros puestos de los rankings, las conversaciones giraban ya en torno a posibles unificaciones. Sin embargo, las últimas declaraciones de Sampson Lewkowicz parecen alejar ese escenario, pese a que se llegó a rumorear la posibilidad de Josh Kelly, el otro campeón de la categoría.

El promotor de Sebastián Fundora aseguró que el estadounidense cumplirá primero con su defensa obligatoria del WBC frente al aspirante número uno, Ermal Hadribeaj, aplazando cualquier posible enfrentamiento con Ennis hasta 2027. Sobre el papel, la explicación resulta lógica. Hadribeaj (23-0-1, 8 KO) se ganó la posición de aspirante obligatorio al derrotar el pasado mes de mayo al hasta entonces invicto Bakary Samake y conquistar el cinturón Plata del WBC. Sin embargo, la posible defensa deja un sabor agridulce entre los aficionados. El albanés, de 37 años, nunca ha disputado un campeonato mundial y, pese a su meritorio triunfo sobre Samake, no figura entre los nombres que la mayoría imaginaba para inaugurar una nueva etapa en una categoría repleta de talento.

La sensación de oportunidad perdida se acentúa por el momento en que llega el anuncio. Apenas unos días después de que Ennis conquistara dos cinturones y se dispararan las especulaciones sobre un choque de campeones, la posibilidad de ver a Fundora frente a uno de los grandes nombres de la división vuelve a quedar aparcada, al menos por ahora. Además, no sería la primera vez que el campeón opta por una defensa de perfil bajo. Antes de sus recientes triunfos sobre Tim Tszyu y Keith Thurman, Fundora ya había recibido críticas por la elección de Chordale Booker como rival para exponer su gloria pugilística, un combate que resolvió con autoridad y que apenas generó expectación fuera del entorno más cercano al campeón.

Conviene recordar que cumplir con un aspirante obligatorio forma parte del funcionamiento habitual de los organismos mundiales y no supone, por sí mismo, una decisión cuestionable. Lo que provoca cierta decepción es el contexto. El peso superwélter atraviesa uno de sus momentos de mayor riqueza competitiva en años y parecía abrirse la puerta a una cadena de enfrentamientos entre campeones y principales aspirantes. Si finalmente Fundora se mide a Hadribeaj, esa expectativa tendrá que esperar.

Por el momento, el combate no ha sido anunciado oficialmente, aunque las palabras de Lewkowicz apuntan claramente a que será el siguiente paso del campeón WBC. Si nada cambia, los aficionados tendrán que aplazar el sueño de ver una gran unificación en una división que rebosa talento.