La primera derrota profesional de Ilia Topuria ha llegado hace pocas horas, cuando Justin Gaethje puso fin a su condición de invicto y le arrebató el cinturón ligero UFC en un combate tan espectacular como exigente. Más allá de las consecuencias dentro de las artes marciales mixtas, el resultado ha reabierto inevitablemente otro debate que llevaba tiempo acompañando al hispano-georgiano en el mundo del boxeo. Durante los últimos años, Topuria no solo se consolidó como una de las mayores estrellas de la UFC, sino que también protagonizó numerosas declaraciones relacionadas con un posible salto al cuadrilátero. El campeón llegó a asegurar que podría derrotar a cualquier boxeador tras unos meses de preparación específica y lanzó desafíos públicos a nombres tan conocidos como Ryan García, Shakur Stevenson, Jake Paul o incluso Terence Crawford, uno de los mejores púgiles libra por libra del planeta durante los últimos lustros.

Aquellas afirmaciones fueron recibidas con entusiasmo por parte de sus seguidores y con evidente escepticismo dentro del boxeo. No porque Topuria carezca de cualidades como peleador, algo que ha demostrado sobradamente a lo largo de su carrera, sino porque la historia de los deportes de combate ha enseñado repetidamente que el dominio en una disciplina no garantiza el éxito inmediato en otra completamente diferente, con casos tan evidentes como Conor McGregor, un juguete sobre el ring en manos de Floyd Mayweather.

La derrota sufrida este fin de semana no demuestra que Topuria no pudiera competir en el boxeo profesional y tampoco borra ninguno de sus extraordinarios logros dentro de la jaula. Sin embargo, sí recuerda la realidad que a menudo se pierde entre la promoción, las redes sociales y la lógica confianza que debe tener cualquier campeón: nadie es indestructible. Por ello, muchos aficionados volverán ahora a recordar aquellas declaraciones sobre Crawford («lo noquearía en el primer asalto») o cualquier otra figura de primer nivel. La cuestión nunca fue si Topuria posee talento para golpear o capacidad para aprender, era más bien si resultaba realista pensar que unos meses de adaptación bastarían para superar a boxeadores que llevan décadas perfeccionando exclusivamente ese oficio.

Esa pregunta seguirá sin respuesta mientras no se produzca un combate de este tipo. Lo que sí parece evidente es que el boxeo de élite ha demostrado históricamente ser bastante más complejo de lo que algunos protagonistas de otros deportes de combate han creído al acercarse a él. Parece razonable pensar que derrotar a boxeadores de la talla de Crawford, Stevenson o cualquier campeón de élite requiere mucho más que seis meses de preparación. En cualquier caso, las puertas del boxeo seguirán abiertas para Topuria y quien quiera cruzarlas; el ring será quien ponga a cada uno en su lugar.

¿Se refugiará ahora Ilia Topuria en el boxeo, buscando reforzar su nombre como deportista? ¿Creéis que la derrota de Topuria cambia la percepción sobre sus opciones en el boxeo y cambiará su visión sobre un eventual salto? ¿O seguirá convencido de que podría vencer a los mejores especialistas del cuadrilátero y le veremos pronto sobre el tapiz? Os leemos en los comentarios.