
Había dudas de qué tipo de combate era el que se disputó anoche en Guiza (Egipto) entre el uzbeko Shakram Giyasov y el inglés Jack Catterall en el peso wélter, ya que el campeón de la WBA era y es el estadounidense Rolando Romero. Para acomodar y dar importancia a la pelea, la WBA decidió que fuera el título secundario llamado regular y anunció una resolución oficial respecto a la situación del campeón del peso wélter, Rolando “Rolly” Romero, con el objetivo de gestionar su prolongada inactividad. El organismo determinó que el combate programado para ayer sábado en Egipto entre Shakhram Giyasov y Jack Catterall será reconocido oficialmente como una pelea por el título regular.
Tras más de un año sin defender su cinturón —que «ganó» tras su victoria ante Ryan García (la WBA lo nombró campeón meses después)—, Romero ha sido elevado al estatus de “supercampeón” de la categoría del peso wélter. La decisión se basa en la necesidad de garantizar el pago de las tasas de sanción correspondientes, permitiendo que Giyasov (17-0, 10 KO) y Catterall (32-2, 14 KO) disputaran el título que inicialmente estaba planteado para un cinturón secundario, y así hacer caja.
La directiva de la WBA ha impuesto una orden estricta: el ganador del enfrentamiento de este sábado deberá enfrentarse a Romero en un plazo no mayor a 180 días. Rolando Romero (17-2, 13 KO) ha manifestado una postura ambivalente ante la resolución. Al ser consultado sobre el combate en Egipto, el púgil residente en Las Vegas admitió conocer la trayectoria de Catterall, aunque por contra no conocía el estilo de Giyasov. Respecto a la posibilidad de enfrentarse al ganador, Romero expresó: “Prefería a Catterall, definitivamente, aunque del otro no sé nada”.
Durante el último año, el equipo de Romero ha buscado combates de alto perfil mediático, mencionando opciones como una revancha contra Ryan García, un enfrentamiento ante Conor Benn o un duelo contra Devin Haney. Respecto a este último, y ante los rumores de una posible negociación para un combate entre ambos, Romero declinó confirmar planes específicos, optando por una respuesta elíptica sobre la relación profesional entre Haney y su padre: “Mientras otros peleadores están en el fuego, uno huele el humo y corre hacia su padre”.





