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Imagen: The Ring Magazine

Las Pirámides de Guiza en Egipto, una de las Maravillas del Mundo Antiguo, han sido privilegiado testigo del evento organizado por la revista The Ring en colaboración con otras promotoras y Riyadh Season. Antes del campeonato unificado del peso pesado, Oleksandr Usyk ante Rico Verhoeven, se disputó un larguísimo undercard con muchos duelos de importancia.

Como decíamos en la previa, Hamzah Sheeraz (23-0-1, 19 KO) atropelló a Alem Begic (29-1-1, 23 KO), y se convirtió en nuevo campeón WBO supermedio. El pleito puso de manifiesto que, por si no nos quedaba claro con el combate de fondo de la noche, el dinero puede comprar una oportunidad mundialista. Begic, promoviendo veladas con títulos intermedios ante míseros rivales (algunos incluso representados por él mismo), logró que la Organización Mundial, de prácticas tan poco respetuosas con el boxeo como la WBA o el WBC, le concediera este privilegio. Y se le vieron las costuras enseguida, sin el nivel mínimo exigible. En cuanto Sheeraz apretó un poco en el segundo parcial, al teutón se le vieron las costuras y se desarmó, acabando por los suelos de manera definitiva tras una última mano en la zona abdominal. Paupérrimo despliegue del germano, cuya culpa solamente es aprovecharse del sistema corrupto y pérfido del boxeo actual, con el lobo (los organismos) cuidando de las ovejas.

Antes de los dos títulos del mundo, Jack Catterall (33-2, 14 KO) batió a Shakhram Giyasov (17-1, 10 KO), en el campeonato regular WBA wélter. Pese a lo que digan algunos pseudoperiodistas y las pretensiones de engañarnos por parte de la siempre confusa y enfañosa Asociación Mundial, se ha nombrado «supercampeón» a Rolly Romero, por lo que el de Catterall es un título secundario que no podemos considerar, si atendemos a la lógica, como mundial. Romero está por encima, da igual cómo lo llamen, por tanto este es aún el campeón absoluto, quedando Catterall en un segundo escalafón. El británico fue muy superior, derribando a Giyasov en el segundo y décimo asaltos (pese a que el veteranísimo árbitro no consideró este último como caída) y se anotó el triunfo para los tres jueces: 119-108, 118-109 y 116-111.

Previamente, Richard Torrez Jr. (14-1, 12 KO) fue salvajemente noqueado por Frank Sánchez (26-1, 19 KO) en la eliminatoria mundial IBF de peso pesado. Un golpe en el segundo round del cubano dejó en la lona al medallista olímpico, cuya guardia insegura fue un caramelo para el astuto veterano. Asimismo, Mizuki Hiruta (11-0, 2 KO) se impuso por su mejor técnica a Mai Soliman (10-2, 6 KO), reteniendo su título mundial WBO supermosca femenino por decisión unánime, doble 98-92 y 99-91.