Daniel Pi
@BastionBoxeo

En la última semana la tensión entre el campeón mundial WBA del peso superligero Regis Prograis (en la imagen) y la organización del torneo World Boxing Super Series ha sido máxima, presentando el púgil estadounidense una demanda a la vez que anunciaba su retirada del proceso eliminatorio, algo que fue replicado por las WBSS con un comunicado en el que decían estar listos para la batalla judicial.
Enlace al artículo de la demanda de Prograis
Enlace al artículo con la respuesta de las WBSS

Sin embargo, aunque la situación se puso tan cuesta arriba, los miembros de la cúpula de las WBSS, conscientes de que buena parte del futuro de la iniciativa y su prestigio estaban en juego, decidieron optar por un acercamiento a Prograis y por iniciar una negociación que culminase en una solución pactada. Así, ambas partes se encuentran sumidas en conversaciones para intentar evitar el juicio y mantener viva la final del peso superligero, que debe poner sobre un ring, en una unificación de coronas, a Prograis y al monarca IBF Josh Taylor. Según las últimas informaciones, el enfrentamiento podría estar a punto de ser acordado nuevamente y confirmado.

Dado que fuentes implicadas en las negociaciones afirman que los dirigentes de las WBSS han propuesto como nueva fecha de la final el 26 de octubre, y dado que el contrato inicial de Prograis afirmaba que la final no podría tener lugar en ningún caso más tarde del 7 de octubre, se desprende que en las conversaciones se está trabajando en un contrato nuevo o en una modificación del ya existente, cosa que ha llevado a muchos a especular con que se le ha podido ofrecer un sustancial aumento de las ganancias al boxeador para intentar convencerlo.

Sin que existan pruebas de esto, lo que sí han indicado las fuentes es que la final se podría producir en la capital inglesa, Londres, y no en la región escocesa de la que proviene Taylor, donde en principio iba a tener lugar el enfrentamiento. De ese modo se pretende que Prograis no se sienta tan en desventaja al darle un terreno más “neutral”, si bien esta pretensión es absurda teniendo en cuenta que tanto Inglaterra como Escocia son partes del Reino Unido. Además, miles de escoceses se desplazarían con coche o por tren para apoyar a su paisano.