
Para casi todos los analistas y aficionados, Moses Itauma tiene todas las papeletas para ser el gran embajador del boxeo en los próximos lustros. A sus 21 años y con catorce triunfos en otras tantas peleas profesionales, el británico de origen eslovaco parece ir imparable hacia el título mundial del peso pesado; incluso se planteó que pudiera haber batido el récord de precocidad de Mike Tyson, pero la concentración de cinturones en la figura de Oleksandr Usyk y la prudencia de su equipo evitaron la gesta.
Dada que la generación actual de pesos pesados que han dominado los últimos diez o quince años está próxima a la jubilación, con los Usyk, Tyson Fury, Anthony Joshua y Deontay Wilder rondando las cuatro décadas, se buscan rivales para Itauma, en la teórica pole position para ostentar el futuro poder, en la división históricamente más seguida del boxeo. Hay talento joven como Richard Torrez o Joshua Edwards y realidades que aún no llegan a la treintena, por ejemplo Daniel Dubois, pero un púgil sobresale por encima de todos para disputarle el trono a Itauma, alguien que ha peleado este pasado fin de semana.
Hablamos de Leo Atang, que aún ha de cumplir los 20 años. El británico de York, en la parte norte del territorio inglés, debutó en verano del pasado año (cuando le presentamos a nuestros lectores) y ya lleva seis peleas, teniendo otra pendiente para el mes de junio. Había arrasado a todos sus rivales, pero escuchó la campana final por primera vez el sábado frente al correoso Viktar Chvarkou. La breve carrera amateur de Atang fue espléndida, incluyendo el oro mundial en categorías inferiores, por lo que Eddie Hearn le firmó y le está dando mucho recorrido. Dos metros casi de altura, buen desarrollo muscular y pegada demoledora son algunas de sus cualidades. Considerando además que Itauma pertenece a la escuadra Queensberry, de Frank Warren, la rivalidad con Atang podría estar servida. Preparémonos por si nos toca disfrutarla.





