La moda reciente de aupar a boxeadores a campeones del mundo en los despachos, lo que suelen llamar «e-mail champions» no gusta a todos los púgiles; algunos de ellos sienten, como la gran mayoría de los aficionados, que no supone la misma satisfacción lograr el gran sueño en el cuadrilátero que un día, desde tu casa, mediante una comunicación del organismo de turno.

Es el caso de Jesús Ramos (24-1, 19 KO). El Mono, boxeador de Arizona con sangre latina y a quien conocimos en ESPABOX cuando era solo una joven promesa. Sobrino de otro buen púgil como Abel Ramos, exaspirante al título mundial, el zurdo de 25 años dio el salto al peso medio hace un par de años. Fue tras el sinsabor de la primera derrota profesional en su carrera, totalmente inmerecida en las cartulinas. Esa noche no hizo su mejor pelea frente a Erickson Lubin, pero no debió irse a casa derrotado. Aun así, aprendió que no te puedes dejar nada sobre el ring incluso cuando todos creen, incluido tú y tu equipo, que vas ganando con cierta holgura.

Como peso medio, ya disputó en su último duelo el título interino del Consejo Mundial, imponiéndose a Shane Mosley Jr. en las cartulinas. Pensamos que es otro producto del afán recaudatorio del organismo de Mauricio Sulaimán, puesto que esta interinidad solo tiene sentido si el campeón no está sano o activo. Ese no es el caso de Carlos Adames, que recientemente defendió el mundial ante Ammo Williams. Y ese es el gran objetivo de Ramos, medirse al dominicano para poder vivir su gran momento sobre el ensogado azul, dejando claro que no sería la misma sensación ser artificialmente impuesto como campeón mundial: «A mí no me gustaría que me elevasen repentinamente. Quiero quitárselo (a Adames), significa mucho más para mí. Me gusta enfrentarme a los mejores, esté en la categoría que este. Creo que el peso medio está ahí para conquistarlo. Ahora mi objetivo es Adames y después quiero unificar la división. Este peso necesita una cara visible y yo quiero serlo. Me gusta de Adames que va hacia delante porque confía en su pegada, eso me gusta para poder contraatacar. Además, él se considera el coco de la división, por eso también me gustaría destronarle».