
Capital nigeriana hasta hace unos años, la ciudad de Lagos, tras el pleito entre Lawrence Okolie y Ebenezer Tetteh, volvió a ser centro del boxeo en la noche del 24 de diciembre, en otro choque más mediático que deportivamente interesante.
La pelea entre el veterano Ike Ibeabuchi y Kabiru Towolawi terminó este miércoles con una sorpresa: el histórico boxeador nigeriano, de 52 años, perdió por decisión unánime y vio romperse su racha invicta ante un Towolawi mucho más joven y activo. Las puntuaciones de los jueces (117-111, 115-113 y 115-114) reflejaron la eficacia del rival, que ganó rounds con su volumen y movilidad, mientras Ibeabuchi, aunque agresivo y asestando algún buen impacto suelto, no consiguió imponer el ritmo.
Para los aficionados más longevos, el nombre de Ibeabuchi evoca recuerdos de finales de los 90 como uno de los pesos pesados más prometedores de su generación. Antes de su retirada forzada, acumuló 20 triunfos sin derrotas y dejó una marca imborrable con victorias destacadas como las que logró sobre David Tua y el futuro campeón mundial Chris Byrd, a quien batía en solo cinco asaltos en 1999. Fue la última contienda de su gran época.
Su carrera se vio truncada abruptamente cuando fue arrestado y condenado por agresión, lo que le llevó a pasar más de dos décadas fuera del ring justo cuando estaba a punto de entrar en la élite del panorama mundial. Su regreso al boxeo profesional se produjo, tras alguna suspensión previa, en agosto de este 2025, con otro combate en Lagos tras obtener licencia para pelear de nuevo; esa primera victoria en el retorno, ante Idris Afinni, despertó cierto entusiasmo entre los aficionados más nostálgicos por ver qué podía hacer con esa edad. El propio púgil quiso lanzar un reto a Oleksandr Usyk, viéndose con la capacidad de hacer lo que sus actos evitaron veintiséis años antes.
La derrota ante Towolawi representa mucho más que un tropiezo en su palmarés: pone fin al estatus de invicto de toda una vida deportiva que se había extendido desde su debut en 1994. Desde el punto de vista competitivo, el choque mostró a un Ibeabuchi todavía con corazón y voluntad de pelear, pero claramente superado en ritmo y consistencia por un rival con mejores condiciones físicas y actualidad, a pesar de su nivel modesto. Pudimos hablar con el deportista cuando anunció su retorno, algo que pueden consultar aquí nuestros lectores.
A sus 52 años y tras una ausencia de más de dos décadas, esta derrota da la sensación de que podría ser el último combate de un boxeador que siempre fue un qué podría haber sido en la memoria de muchos seguidores. Aunque no hay confirmación oficial de su retirada definitiva, la lógica deportiva y el desgaste físico sugestivamente apuntan a que Ibeabuchi podría colgar los guantes tras cerrar un ciclo extraordinario, triste y profundamente singular en la historia del boxeo.






