El tiempo pasa diferente en el mundo del boxeo. El interés de Netflix en emitir la revancha entre Floyd Mayweather y Manny Pacquiao en 2026, once años después de la victoria del estadounidense en 2015, ha avivado el interés por una segunda parte que lleva meses gestándose. Poco importa que la pelea decepcionase a buena parte de la audiencia millonaria que tuvo el combate que batió numerosos récords en el boxeo. La plataforma quiere ampliar los eventos deportivos que ofrece, en un momento que el boxeo estadounidense atraviesa un mal momento en cuanto a plataformas televisivas. Pacman reapareció en julio con un empate ante Mario Barrios, y antes quiere sacarse la espina de proclamarse campeón mundial en el peso wélter.

En la mira del filipino está el campeón de la WBA, Rolando Romero, con quien negocia un combate para enero. Si Pacquiao logra derrotar a Romero, a mediados de 2026 se dará una pelea por un título mundial entre dos púgiles que rozarán los cincuenta años, Manny Pacquiao, 47 años, y Floyd Mayweather, 49 en 2026.

Floyd Mayweather permanece retirado del boxeo profesional desde que derrotase a Conor McGregor en 2017, pero no está apartado de los cuadriláteros de manera definitiva, ya que, entre otras cosas, tiene cerrado para el próximo año un combate de exhibición ante otra leyenda del noble arte como Mike Tyson.

En la actualidad, Manny Pacquiao está ligado a Premier Boxing Champions, la empresa de Al Haymon. Tras la salida del mexicano Saúl «Canelo» Álvarez, Pacquiao es uno de los activos más preciados de una promotora con escasas fechas televisivas. Al Haymon fue uno de los hombres fundamentales en la carrera de Floyd Mayweather, por lo que en esta ocasión, los vetos cruzados entre promotores no dificultarán las negociaciones, que servirán como mero reparto de la jugosa tarta que pondrá Netflix sobre la mesa.