Quintana-Tsutsumi

Esta mañana de sábado en Riad, hemos visto una velada organizada por varios promotores bajo la supervisión y capital de Turki Alalshikh, en nombre de la Riyadh Season. Tristemente, lo que era una de las mejores galas del año se quedó en tan solo cuatro combates, habiéndose cancelado unos quince días antes uno de los títulos mundiales, James Dickens-Hayato Tsutsumi, y, tan solo doce horas previas a su disputa, otro: Willibaldo García-Kenshiro Teraji.

Dichas desgracias, que nos hacen recordar la dureza de un deporte como el boxeo en sus preparaciones (más a veces que las propias peleas), no han impedido el desarrollo del evento. Abrieron las hostilidades, en el peso superpluma, el japonés Reito Tsutsumi (4-0, 3 KO) y el mexicano Leobardo Quintana (12-2, 5 KO), duelo que terminó en el cuarto round tras una serie de manos curvas del asiático tan contundentes que hicieron girarse y caer al azteca. El árbitro juzgó que este no estaba en condiciones para proseguir el choque. Una gran imagen del japonés, campeón mundial joven como amateur, al que tendremos que seguir de cerca su carrera.

Como segundo combate de la mañana, dentro del límite ligero, el nipón Taigo Imanaga (9-1, 5 KO) se medía al dominicano Eridson García (23-1, 14 KO). Avisado de última hora para la pelea y viniendo de un peso inferior, García dio la gran sorpresa de la velada al sorprender a Imanaga. El japonés empezó mejor y dominó claramente la primera parte del cruce, pero el octavo asalto fue el punto de inflexión, puesto que el hispano derribó y estuvo a punto de noquear a Imanaga. Sin embargo, no lo consiguió y el asiático resistió hasta el final de la campana, con igualdad aunque ligera ventaja para García. Los jueces dieron el triunfo a García por decisión dividida, con un 95-94 para cada uno y un exagerado 96-93 para el vencedor.