Darío Pérez
@Ringsider2020

En el American Airlines Center de Dallas (EEUU) daba comienzo el año boxístico, y lo hizo con una excelente velada organizada por Golden Boy Promotions y Matchroom Boxing.

El único título mundial de la velada llegó en tercer lugar. Félix Alvarado (36-2, 31 KO) ponía en juego su cinturón IBF minimosca ante DeeJay Kriel (16-2-1, 8 KO). Desde el principio, fue una guerra donde Alvarado trabajó muchísimo presionando al sudafricano, que no rehuía los intercambios en la corta distancia. En el segundo parcial, Kriel fue aparatosamente derribado por un croché a la mandíbula lanzado por el campeón, que mostró que sigue teniendo la dinamita que siempre le ha caracterizado.

Sobrevivió a la presión de Alvarado hasta acabar el asalto, pero Kriel ya había probado la fortaleza del nicaragüense. En estos pesos livianos, saberte con un extraordinario poder te ofrece la opción de acudir a los intercambios cuerpo a cuerpo con la garantía de tener ventaja sobre el contrincante. Y eso aconteció en el cuarto asalto, con Alvarado yendo hacia adelante sin importarle recibir algún golpe hasta, con un nuevo croché, tumbar de nuevo a Kriel; Alvarado buscaba acabar el combate entre ganchos de trayectorias horizontales y verticales, pero el retador mostraba una resistencia notable y fundamentos técnicos vistosos en ocasiones.

Solo un desfallecimiento físico parecía poder privar a Félix Alvarado de revalidar su título en la mitad del tiempo reglamentario. Y en cierto modo, así fue, porque Kriel fue a más y Alvarado comenzó a acusar esos primeros asaltos llenos de energía. Sin embargo, en el noveno episodio, Kriel salió un poco desconcentrado y fue cazado en frío, lo que le acarreó el constante castigo durante los tres minutos…de lo que ya no se recuperó, puesto que en el décimo concluyó la pelea. La experiencia de Alvarado pudo con la excesiva candidez de Kriel, que no ejerció el agarre tanto como debió, y recibió tal castigo que el árbitro paró las hostilidades en el antepenúltimo round. Gran triunfo del nicaragüense que, probablemente, intente unificar coronas en el futuro próximo. Para Kriel, no creemos que sea su último combate con título mundial en juego.

El combate coestelar nos traía el título regular WBA del peso superpluma, con el campeón René Alvarado (32-9, 21 KO), la otra mitad de los gemelos, frente a Roger Gutiérrez (25-3-1, 20 KO). El primer asalto fue igualado hasta que Gutiérrez llegó a Alvarado en los últimos segundos, pero el nicaragüense mostró un enorme encaje evitando la caída y sacando peligrosas manos en el poco tiempo que quedaba. Fue una premonición, porque, tras un segundo round más tranquilo, en el tercero Alvarado cayó en dos ocasiones ante el venezolano, que se mostraba muy superior al nicaragüense de flojas piernas. Alvarado parecía sentenciado y el árbitro se pensó parar la pelea, pero renació con una espectacular contra para dañar a un Gutiérrez que, más pícaro, lanzó el bucal al verse en apuros.

El titular del cinturón fue a más y se mostró muy sólido en los siguientes asaltos, confirmando su total recuperación de esas dos caídas y unos momentos iniciales muy dubitativos. Gutiérrez, por su parte, presentaba un corte en la parte externa del ojo izquierdo que, aun sin ocasionarle daño, a buen seguro que le molestaba. En los llamados «rounds de campeonato», René Alvarado se seguía mostrando más fuerte y con una gran gestión de la experiencia, pareciendo imponerse en las cartulinas pese a las dos caídas del inicio. La sorpresa volvió en el último suspiro del pleito, con una nueva caída de Alvarado a manos de Roger Gutiérrez que añadía incertidumbre a las cartulinas. Decisión difícil de los jueces, la sensación es que fue un mejor combate en general de Alvarado, pero había sufrido tres caídas a manos del aspirante: triple 113-112 para Gutiérrez, siendo decisivo el derribo final, y nuevo campeón regular WBA superpluma.

Abrió el evento Sean García (6-0, 2 KO), hermano de Ryan, también en el peso ligero, ante René Márquez (5-6, 2 KO). Fue un combate más igualado de lo que auguraban las trayectorias de ambos púgiles, con Márquez sacando buen trabajo y un García que buscaba esquivar y contragolpear con golpes más duros. Pasaron los cuatro asaltos y Márquez terminó bastante mejor que García, quien dejó muchas dudas como promesa de futuro. La decisión de los jueces fue 38-38, 39-37 y 39-37, decretando una generosa victoria por decisión mayoritaria para el pequeño de los García.

En el peso medio, Raúl Curiel (9-0, 7 KO) se enfrentaba a Ramsés Agatón (22-13-3, 12 KO). Curiel mostró desde el inicio su mejor boxeo y ya en el primer asalto tiró al suelo a «El Faraón» Agatón tras un gancho al hígado durísimo. Un nuevo aluvión de golpes al inicio del segundo round provocó que el árbitro se anticipase a un probable mayor castigo, parando las hostilidades y dando la victoria a Curiel.