Darío Pérez
@ringsider2020

En su segundo duelo como profesional, David Gómez probó en Madrid el sábado pasado el amargo sabor de la derrota. Lo que era en principio un combate de rodaje ante el valiente Eduar Guzmán se tornó en una pesadilla con un polémico final, tónica de toda la noche en el Gimnasio del Rayo Vallecano. Hemos contactado con Gómez para ver, ya en frío, cómo interpreta los hechos.

«Lo que siento es que me han cortado un poquito las alas», comenta el resignado púgil, pasando a relatar los hechos: «Yo respeto la decisión del árbitro de parar la pelea, quizás él me vio afectado. Soy un guerrero y no quiero que me paren el combate, yo no me veía mal y creo que la detención fue precipitada. Justo me pegó, me mareó un poco, no me llega con más golpes porque me recupero y los bloqueo en las cuerdas… y cuando empiezo a contestar al rival, se mete el árbitro».

La reflexión parece clara: «Ha habido otras peleas que se ve a un boxeador casi por los suelos y no se han parado, creo que lo del sábado no fue justo. Solo me cogió una mano, que es verdad que puede acabar con un combate, pero no era el caso; pero reitero que respeto al árbitro y su decisión, aunque no la comparta. Ahora vamos a seguir entrenando y a por la próxima, aceptar lo que ha pasado y seguir luchando».

El púgil se muestra «agradecido de tener este espacio para poder dar mi opinión sobre lo sucedido. Quiero continuar dando guerra».