Christian Teruel
@Chris_Le_Gabach
Foto: Marca

Tras la pelea entre Canelo y Saunders, y como cada combate, sobre todo del mexicano, se abrió la veda para críticos, fans y periodistas. Todos dentro de su respetable criterio, vieron la pelea de un modo y la cuentan desde su perspectiva. Lo que no es respetable, o al menos, comprensible, es como tachan al inglés de falta de agallas por no continuar con una fractura orbital. Yo creo que ya es suficiente muestra de valor, cheque aparte, el cruzarse el Atlántico para medirte al mejor de la división con todo en contra: público, medios y, quien sabe si jueces también.

Recientemente, tuvimos un escenario parecido a lo sucedido en el Canelo vs. Saunders en el duelo de pesos pesados por los campeonatos británico, commonwealth y europeo entre Daniel Dubois y Joe Joyce. El primero, acabó hincando rodilla ante una lesión también en el ojo, que le pudo costar la visión. Viniendo de una temporada en que la desgracia se ha cebado con los púgiles en el ring, fue un acto de responsabilidad y sentido común más que de cobardía. Algo que enlaza con Billy Joe Saunders, que afirmó tras ese acto, que antes de rendirse preferiría salir del ring “boca arriba y sin pulso”. Falta de clase que, por ejemplo, Dubois sí tuvo deseando a Saunders pronta recuperación.

No hace falta remontarse a la época del boxeo bare knuckle para ver muestras de coraje temerario. Muchos ponen de ejemplo reciente a Inoue ganando a Nonito con fractura orbital como la del inglés hace dos años, aunque la mayoría seguramente carece de la experiencia y la empatía necesaria para juzgar.

Yo no me considero un tipo tan duro ni he vivido situación parecida como para criticar eso. Y aunque la opinión es gratis y libre, hay que saber usarla. Sobre todo, cuando se trata de valorar el estado de salud de otros. Claro que lo que hizo el japonés es de admirar, pero como su talento y el respetar y opinar con criterio, es más excepción que regla.

No sé si me estoy volviendo o muy hippie o cristiano con la edad, pero no me gusta ver cargar las tintas contra Saunders, deseándole todo lo malo. Es precisamente volverse como él. O incluso peor. El británico no es santo de mi devoción, ya que su actitud dista mucho ya no sólo de ser nombrado caballero inglés, si no de un ser educado. Pero si pedimos y queremos respeto, hay que empezar por uno mismo, como bien ha hecho Dubois.

Y no comportarse precisamente como algunos detractores de Billy Joe, entre ellos el Chris Eubank Jr. Un boxeador que perdió contra él y que se congratula de una desgracia ajena y una victoria que él no pudo lograr porque, para empezar, está no solo un par de peldaños por debajo de ese nivel, sino la escalera entera.

Han pasado siglos y siglos desde que en los tiempos de la antigua Babilonia se aplicara la ley del Talión, ese ojo por ojo dentro del Código de Hammurabi. Y creo que es hora de que el paso del tiempo no sólo muestre avances tecnológicos sino también de conciencia y de humanidad.