Daniel Pi
@BastionBoxeo

Esta pasada madrugada, en el Deadwood Mountain Grand de Deadwood (Estados Unidos), el hispanorruso Petr Petrov (38-6-2, 19 KO) ha sido derrotado por nocaut técnico en el octavo asalto ante el imbatido ruso-bielorruso Ivan Baranchyk (18-0, 11 KO) en una eliminatoria final IBF del peso superligero para convertirse en el aspirante obligatorio del ganador del mundial de este sábado entre Sergey Lipinets y Mikey García.

Las cosas no pudieron empezar peor para Petrov, que a los seis segundos del encuentro recibió una cuenta por tocar la lona con su guante al ser alcanzado mal posicionado de piernas por un jab al cuerpo. Con todo, este golpe no le dañó, y en la reanudación “El Zar” ofreció un buen boxeo, manteniéndose dinámico, realizando efectivas esquivas, anotando su uno-dos, arremetiendo con su gancho zurdo y llegando con contragolpes en croché diestro. De todos modos, la potente derecha de Baranchyk, impactase o no, se mostraba enormemente amenazadora, no tardando en lograr con ella decisivos resultados. Y es que en el segundo asalto, con su característica derecha curvada, el invicto estremeció a Petrov, que tras recibir un gancho zurdo volvió a tocar con su guante el tapiz.

A pesar de las dificultades, en la reanudación el exretador mundial siguió usando con destreza el doble jab y llegando con buenos hooks al hígado, que más adelante en la pugna dejaron notar su efecto, pero antes, alcanzado el tercer episodio, un gancho al torso puso de rodillas en la lona a Petrov, si bien el tercer hombre no estimó apropiado realizar cuenta, considerando o que el puño había sido bajo o que Baranchyk había empujado a su adversario.

Sin duda, había motivos para desfallecer, ya que la brutal pegada de Baranchyk sacudió de forma recurrente a Petrov, pero el experimentado púgil se mantuvo firme donde otros se habrían dado por vencidos. Quizás no fue lo más apropiado desde el punto de vista táctico, pero en el cuarto round Petrov buscó acortar los espacios para evitar que la mejor mano de su adversario tuviese recorrido, conectando fuertes ganchos, especialmente al cuerpo, y claros uppercuts entre astutas esquivas en peligrosos cruces.

Por el buen desempeño de Petrov con esta valiente estrategia, Baranchyk pareció disminuir algo su ritmo y perder movilidad, limitándose a aguardar en el quinto asalto en el centro del ring las entradas de su contrincante para contragolpear con el directo por su incapacidad para seguirlo. El buen trabajo de Petrov buscando el hígado continuó, junto a derechas cortas y curvos ascendentes, y se amagó con un cambio de tendencia en el enfrentamiento, pero en el sexto episodio, en el que Baranchyk respiraba con la boca abierta y no siempre mantuvo altos los brazos, otro cañonazo de derecha tiró por tercera vez con cuenta al hispanorruso.

Así, el final comenzó a acercarse, aunque en el séptimo asalto, que se inició con el médico revisando a Petrov, Baranchyk no pudo evitar con su potencia de golpeo verse llevado a las cuerdas y ser alcanzado por nuevos curvos. De todos modos, un hook de izquierda en el siguiente round, el octavo, dejó tocado a Petrov que, a pesar de esquivar de espalda al ensogado los posteriores ataques de su rival, vio como el árbitro detenía la pelea, intervención precipitada, puesto que parecía capacitado para salir de esa situación y seguir luchando, pero que no debe ser duramente criticada al haber recibido un considerable castigo acumulado y siendo necesario siempre proteger la salud de los púgiles.

Poco se le puede reprochar, una vez más, a Petrov, que a pesar de no haber boxeado en casi un año, de ascender de categoría y de llegar a la pugna ante un imbatido pegador sin apenas tiempo para estudiarlo aguantó con increíble tenacidad y coraje los demoledores ataques de su adversario, todo ello a la vez que, reponiéndose de las dificultades, ofreció instantes de buen boxeo e incluso llegó a mermar las energías del incansable Baranchyk. Por su parte, éste se encaminará ahora a un duelo mundialista, en principio, ante el vencedor del mundial IBF del peso superligero de la próxima madrugada, siendo capaz de dar a cualquier boxeador un susto por su gran pegada pero pareciendo demasiado limitado en cuanto a recursos para medrar de forma sostenida ante la élite de la división.

Prograis destrozó a Indongo
El invicto estadounidense Regis Prograis (21-0, 18 KO) era el favorito para imponerse a Julius Indongo (22-2, 11 KO) en el combate estelar del evento y buscaba catapultarse a la primera plana de la división lográndolo de una forma aún más contundente de lo que lo hizo Terence Crawford, que lo consiguió en tres rounds. Pues bien, Prograis superó al top 3 de todos los pesos al vencer a Indongo en sólo dos asaltos y derribando cuatro veces al africano. Con este éxito, Prograis queda a la espera de que se produzca el mundial WBC vacante del peso superligero, en el que pelearán José Carlos Ramírez y Amir Imam, para medirse al vencedor de forma obligatoria.