Darío Pérez
@Ringsider2020

El duelo estelar de la velada celebrada esta noche en el Wembley Arena, organizada por Eddie Hearn, era el ansiado Campeonato de Europa wélter, entre el campeón ruso David Avanesyan (27-3-1, 15 KO) y el aspirante inglés Josh Kelly (10-1-1, 6 KO). No defraudó en absoluto el combate, porque empezó con grandes intercambios en el centro del ring, aunque con el dominio mayor por parte de Kelly con el jab; el segundo asalto nos ofreció los primeros golpes de poder del combate, primero por el aspirante y después de Avanesyan, que mostró gran capacidad de encaje.

Por desgracia para el espectáculo, ya desde los rounds iniciales Kelly presentaba un aparatoso sangrado en la parte posterior de la cabeza y el cuello por un choque, algo que siempre resulta negativo para la concentración del boxeador; a ello se unió un cabezazo involuntario en el cuarto asalto, que produjo un nuevo corte en el párpado al retador.

En la línea de lo que sufrimos la afición española, Avanesyan se puso en modo trituradora y, con una frecuencia de golpeo tremenda cual martillo pilón, demolió a Josh Kelly , que tocó la lona segundos antes de que su esquina arrojase la toalla en el sexto asalto. Estaba muy dañado por las decenas de golpes recibidas por el campeón, que mantiene brillantemente su título europeo y vuelve a mirar a Estados Unidos. Excelente actuación de un boxeador en su mejor momento.

En los combates previos, Jordan Gill (26-1, 7 KO) y César Juárez (25-10, 19 KO) se enfrentaban a diez asaltos con un título intermedio WBA superpluma en juego. El mexicano buscaba guerra, mientras que Gill buscaba la media y larga distancia, entrando y saliendo de manera dinámica. Gill se mostró como mejor boxeador sobre el ring, pese a que Juárez buscaba incansablemente ir hacia su rival, a veces de manera precipitada. En alguna ocasión, como al final del quinto asalto, los golpes del visitante llegaron en buena combinación al británico, cuando este se quedaba demasiado en la corta distancia como quería Juárez. Sin embargo, Gill fue solventando bien la segunda parte del combate, abusando del agarre en muchas fases del mismo ante la permisividad arbitral, y terminó con buenas sensaciones la batalla. La decisión de los jueces fue, a favor del local, unánime, con puntuaciones de 98-92, 98-93 y 96-94 (demasiado ajustada esta última) a favor de Jordan Gill.

Vimos después el debut del peso pesado Johnny Fisher (1-0, 1 KO), que atropelló al veterano Matt Gordon (2-6-1, 0 KO). Desde el tañido de la primera campana, Fisher fue sin contemplaciones a por su rival, que a duras penas aceptaba los golpes con la espalda en las cuerdas. Tras dos conteos, Gordon no estaba en condiciones de seguir y el árbitro paró la pelea con buen criterio aún en el primer asalto. Nombre a considerar para el futuro este Johnny Fisher, que recordó (salvando las distancias) a Tyson Fury en la manera de mover los brazos y algunos movimientos de distracción y finta.

A contiuación, Robbie Davies Jr (20-3, 13 KO) contra otro mexicano, Gabriel Valenzuela (23-2-1, 13 KO). Les esperaban diez asaltos en el peso superligero, con un título IBF que posicionaría al campeón en listas mundiales. El combate fue, como se esperaba, vistoso, típico de dos boxeadores que aúnan buenos fundamentos técnicos, ganas de convencer a los jueces y agradar al público. El primer punto álgido del choque se dio cuando Valenzuela atinó varias derechas seguidas al rostro de Davies acabando el tercer asalto, lo que provocó daño importante en el local y una cuenta de protección, demasiado benévola con el caído.

Eso se compensó con un punto restado al mexicano por golpear a Davies tras ser separados por el árbitro, bastante lento a la hora de romper los agarres. Pasado el ecuador de la pelea, seguía la incertidumbre sobre el resultado; Davies se había recuperado de los apuros anteriores, y Valenzuela redujo notablemente el volumen de golpes lanzados sobre su objetivo, aunque seguía teniendo peligro en manos más aisladas. Un árbitro permisivo con los cabezazos y golpes en la nuca del británico desquició al americano, que veía incrédulo cómo no se le quitaba un punto al boxeador de Matchroom. Así finalizaron los últimos latigazos de Valenzuela, que dio la impresión de cerrar la pelea mejor que Davies. Nos fuimos a las cartulinas de los jueces británicos, que dictaminaron 94-94 y doble 96-95, y por ello vencedor por decisión mayoritaria al mexicano Gabriel Valenzuela.

El combate coestelar enfrentó a Florian Marku (8-0-1, 6 KO) y Rylan Charlton (6-1-1, 3 KO), a diez asaltos en el peso wélter. Charlton entró al combate más activo y entonado, cogiendo el centro del ring e intentando avasallar al albanés, que parecía creerse superior a la hora de afrontar el pleito. Técnicamente también lo parecía, puesto que Marku mostraba buenas maneras técnicas en ataque y defensa cuando se decidía a ser boxeador, y así ocurrió en el final del cuarto asalto: Cuando Charlton estaba intentando arrinconar al oponente y asegurarse el round en las puntuaciones, una contra de Marku de precisión quirúrgica, un croché tremendo, le puso en muchísimas dificultades, estando desequilibrado hasta sonar la campana.

Recuperado Charlton, el combate continuó casi como una exhibición para un sobrado (en todos los sentidos) Marku, quien, fruto de la confianza, fue lanzado al piso en el sexto por su rival, aunque no sufrió daño alguno. La pelea no cambió por este golpe aislado, y Marku siguió castigando duramente al valiente Charlton hasta que la esquina de este arrojó la toalla en el octavo asalto. Gran triunfo de un púgil que podría ser importante en la división de los wélter en los próximos años.