CARSON, CA - MAY 1: Andy Ruiz Jr. vs Chris Arreola on the Fox Sports PBC Pay-Per-View fight on May 1, 2021 at Dignity Health Sports Park in Carson, CA. (Photo by Frank Micelotta/Fox Sports/PictureGroup)

Darío Pérez
@Ringsider2020
Fotos: Frank Micelotta/FOX Sports

El Dignity Health Sports Park en Carson, preciosa ubicación al aire libre dentro del estado de California (EEUU), nos ofreció una gran velada organizada por Premier Boxing Champions en la madrugada del sábado al domingo en España. El público enfervorizado de las gradas nos transportó a tiempos más felices que, sin duda, volverán muy pronto a los eventos de nuestro país.

Los pesos pesados Andy Ruiz (34-2, 22 KO) y Chris Arreola (38-7-1, 33 KO) se enfrentaron en un choque espectacular de estadounidenses de antepasados y cultura mexicana, ya que viven en California, muy cerca de la frontera entre ambos países. Un derbi, podríamos decir. Tras un primer asalto en el que nos parecía que Arreola estaba en mejor forma que Ruiz, pese a los progresos físicos de este, en el segundo round el cuarentón derribó a Ruiz con una mano descendente al lateral de la cabeza, además de tenerle el pómulo izquierdo bastante marcado.

El tercer asalto, especialmente su primera mitad, fue espectacular, con un toma y daca que pudo terminar con cualquiera de los gladiadores panza arriba en el medio de la tarima. Según progresaban los minutos, la duda estaba en si ello beneficiaría a Andy Ruiz, nueve años más joven, o a Chris Arreola, aparentemente mejor definido muscularmente. Ruiz estuvo más acertado en los asaltos centrales, pero Arreola pareció coger un segundo aire cuando nos íbamos acercando a la última parte del pleito, intentando ponérselo difícil a quienes debían tomar la decisión del ganador. El ojo izquierdo de Andy Ruiz estaba inflamado, pero Arreola tenía problemas en uno de sus hombros, y ello solamente le daba un punto más de épica al choque, que acabó con los doce asaltos pactados, acudiendo a los jueces para ver quién había ganado. Y no fue otro sino Andy Ruiz, al que le otorgaron tarjetas favorables y unánimes de 117-110, 118-109 y 118-109.

En los combates preliminares, el cubano Erislandy Lara (28-3-3, 16 KO), que subía al peso medio, aniquiló al estadounidense Thomas Lammana (30-5-1, 12 KO) con un gancho al lateral de la cabeza cuando se llevaba un minuto de pelea. Lammana no era un rival en absoluto competitivo para el veteranísimo centroamericano, que se hizo con el título «Regular» WBA medio. El estadounidense hizo honor a su apodo, Cornflake, ya que cayó a la lona como un copo de avena en un tazón de leche.

El prometedor boxeador americano-mexicano Jesús «Mono» Ramos (16-0, 14 KO) se enfrentó a diez asaltos dentro del peso wélter al duro norteamericano Javier «Intocable» Molina (22-4, 9 KO). Tras un prudente primer asalto, en el que ya tomó las riendas, Ramos se hizo con el control del combate en el segundo, con buenas combinaciones que avasallaron a Molina. El zurdo de 20 años mostró una madurez boxística digna de tener en cuenta ante un rival de entidad, mostrando superioridad y decisión en todo momento. Pese a dar el mismo peso en la báscula, también parecía más fuerte Ramos, como si la rehidratación tras el pesaje hubiera sido mucho mayor que la de su rival. La tendencia de Ramos en el centro del ring y Molina contra el ensogado se mantuvo durante todo el encuentro, con el primero golpeando mucho más al cuerpo y Molina buscando las zonas altas de su rival, resistiendo el también difícil reto psicológico de sentirse a remolque de su rival.

El combate fue muy limpio, sin apenas agarres, pese a que el árbitro quitó un punto en el séptimo round a Molina por golpear en la parte de atrás de la cabeza, de manera excesiva según nuestro criterio. Se consumieron los diez asaltos en esa línea, con Ramos superior en la mayor parte de los tramos, pero un duro rival le hizo trabajar y aprender. Su sueño de ser campeón mundial a los 21 años sigue vigente tras su victoria por decisión unánime: 97-92, 99-90 y 99-90.

El altísimo Sebastián Fundora (17-0-1, 12 KO), estadounidense de raíces cubanas y mexicanas, se midió a continuación a Jorge Cota (30-5, 27 KO), mexicano de Sinaloa con experiencia en todo tipo de guerras. Silbaron las balas en el primer asalto, con el interminable Fundora haciendo caso a su corazón azteca quedándose a intercambiar golpes con el Demonio en el centro del ring, en lugar de buscar la distancia con sus largos brazos. De todos modos, el de Coachella metía las mejores manos en los cambios de metralla, con un Cota buscando los uppercuts a una barbilla que estaba varios pisos por encima de lo que esperaba.

Jorge Cota vs. Sebastián Fundora

El de Sinaloa ya presentaba aparatosas heridas en su rostro tras tres de los doce asaltos de este envite en el superwélter, porque Fundora solía sacar lo mejor de los cruces de puñetazos entre ambos, pese a que, insistimos, quizá no era la táctica que mejor le convenía por su ventaja de alcance. El público, en todo caso, agradecía un combate muy mexicano, descarnado y a cara de perro. En el cuarto asalto, golpe tras golpe por parte de la torre californiana, Cota siguió sufriendo una aparatosa hemorragia y muchos impactos en contra con tremenda precisión por parte del rival, ante lo que el árbitro decidió que ya era suficiente. Otra gran victoria de Sebastián Fundora, que pronto podría pelear por títulos realmente importantes.

En el último episodio del undercard, Abel Ramos (27-4-2, 21 KO) lidió a 10 asaltos en el peso superwélter con Omar Figueroa (28-2-1, 19 KO). Otros dos estadounidenses de ascendencia hispana, la tónica de toda la gala de PBC, otra guerra. Literal, porque ambos atletas no dejaron un momento de lanzarse golpes con la peor intención, las más variadas trayectorias y el mayor volumen de ataque posible en un combate de boxeo. Ramos estuvo bastante mejor en los primeros asaltos, y quizá Figueroa notó la inactividad que ha sufrido en estos últimos años ante un rival consistente, sólido, seguro de que estaba haciendo el trabajo correcto.

Ramos llevaba más de la mitad de impactos que su rival en el ecuador del combate, algo que se manifestaba por debajo de uno de los ojos de Figueroa, que se retiró al final del sexto asalto. Grandísimo triunfo de Abel Ramos para revivir su carrera tras la ajustada derrota ante Ugas hace unos meses, venciendo a un dificilísimo oponente y postulándose para el título WBA de la categoría.