
El boxeo volvió a recordar este fin de semana su cara más dura. El irlandés Lee Reeves permanece hospitalizado en estado crítico pero estable después de sufrir un espectacular nocaut en el décimo y último asalto de su combate frente a Gary Cully, disputado el sábado en el 3Arena de Dublín.
Dicho desenlace llegó tras una pelea muy intensa, en la que ambos boxeadores ofrecieron un gran espectáculo y Reeves, al que pocos concedían opciones de victoria, estaba firmando probablemente la mejor actuación de su carrera. Sin embargo, a falta de poco más de dos minutos para el final, Cully conectó una potente izquierda que dejó inconsciente a su rival sobre la lona. La preocupación fue inmediata. Los servicios médicos accedieron rápidamente al ring, administraron oxígeno al púgil de Limerick y, tras varios minutos de atención, fue evacuado en camilla y trasladado a un hospital de la capital irlandesa. Horas después, Queensberry Promotions informó de que Reeves permanecía ingresado «en estado crítico pero estable», añadiendo que será necesario esperar a los próximos días para conocer la evolución de su estado. Tanto la promotora como Frank Warren trasladaron públicamente su apoyo al boxeador y a su familia.
La reacción de Gary Cully tras el combate también reflejó el ambiente vivido en el pabellón. Lejos de celebrar con euforia una de las victorias más importantes de su carrera, el vencedor centró sus primeras palabras en su compatriota: «Mis oraciones y pensamientos están con Lee Reeves. Espero que esté bien». Además, quiso reconocer el nivel mostrado por su rival, recordando que llegó como tapado y que demostró poder competir a un escalón mucho más alto del que muchos le atribuían.
Reeves, de 31 años, se había ganado en Irlanda la reputación de ser uno de esos profesionales discretos, trabajadores y muy apreciados dentro del boxeo nacional. Sin grandes titulares fuera del ring, había construido su carrera paso a paso hasta recibir la oportunidad más importante de su trayectoria frente a Cully, en un combate que estaba respondiendo a las expectativas hasta el dramático desenlace final.
Ahora, el resultado deportivo ha pasado completamente a un segundo plano. El mundo del boxeo permanece pendiente de la evolución de Lee Reeves y espera que las próximas actualizaciones confirmen una recuperación favorable para un púgil al que compañeros, promotores y aficionados describen como una persona especialmente querida dentro del deporte y, por sus acciones humanas, mucho más fuera de él.





