Se va uno de los peleadores más entretenidos de la última década. El británico Sam Eggington ha anunciado su retirada del boxeo a los 32 años, tras la derrota sufrida hace una semana en Wolverhampton a manos de Conah Walker.

Eggington se retira con un récord profesional de 36-10, con veinte de sus victorias y tres de sus derrotas antes del límite. Sus combates fueron famosos por lo descarnado del desarrollo, con habituales cortes e inflamaciones derivadas del estilo ofensivo del púgil, lo que implicaba, en su caso, descuidar las habilidades defensivas. De ahí su carisma y la expectación que despertaba cada una de sus apariciones sobre el ring.

Eggington-Walker

La primera parte de su carrera la disputó en el peso wélter, con éxitos como el título británico y el de la Commonwealth. El mayor éxito deportivo le llegó en 2016 y 2017, cuando noqueó a dos nombres muy conocidos como Paul Malignaggi y Frankie Gavin; también se proclamó campeón europeo, a costa de Ferino V, aunque perdió el cinturón en su primera defensa frente a Mohamed Mimoune. Fueron sus mejores años, peleando para Matchroom Boxing (después tuvo que buscarse la vida sin una promoción fija, con presencia en galas de Mick Hennessy y Boxxer).

Desde 2018, osciló mayoritariamente en la categoría superwélter, con algún duelo también como peso medio. En las 154 libras, tuvo el título IBO y una nueva oportunidad por la corona europea, cayendo ante Abass Baraou por decisión mayoritaria. El punto y final, como señalábamos, tuvo lugar tras otro duro envite frente a un boxeador parecido a él, Conah Walker, que pudo poner a Eggington fuera de combate en los asaltos finales. Una carrera honesta con un canto del cisne acorde a lo que ofreció, el Salvaje de Smethwick, al que deseamos una feliz retirada y que no sucumba a las tentaciones del Bareknuckle y otras sangrientas disciplinas: ya tuvo bastante.