Floyd Mayweather Jr. sigue siendo noticias por su situación económica.. El Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS) presentó el mes pasado una retención fiscal contra el excampeón mundial en Las Vegas por un importe de 6,4 millones de euros correspondientes a impuestos no abonados en los ejercicios de 2018 y 2023. El saldo seguía sin pagarse a fecha de 26 de marzo, según la documentación pública del proceso. El abogado de Mayweather declinó hacer comentarios al respecto.

La retención es el mecanismo legal por el que el Gobierno de Estados Unidos puede reclamar los bienes del deudor hasta que la deuda quede saldada, y se suma a una lista de supuestos problemas financieros que rodean al boxeador de 49 años en los últimos meses. No es la primera vez que Mayweather se enfrenta a reclamaciones de este tipo. En 2023, un juez del Tribunal Fiscal de Estados Unidos le ordenó abonar cinco millones de euros en deudas tributarias más un millón en sanciones correspondientes al ejercicio de 2017. Con anterioridad, el boxeador ya había llegado a un acuerdo con el IRS por algo más de 20 millones de euros en impuestos del año 2015, el mismo ejercicio en que se celebró su primer combate ante Manny Pacquiao.

Las dificultades económicas de Mayweather contrastan con la imagen de opulencia que él mismo ha cultivado durante años. Una investigación de Business Insider reveló que en los últimos dieciocho meses el excampeón ha vendido varios de sus activos de mayor valor, entre ellos su avión privado y mansiones en Miami y Beverly Hills. Otras propiedades, incluidas varias residencias y un club de striptease en Las Vegas, fueron utilizadas como aval para garantizar deudas contraídas con el financiero multimillonario Don Hankey.

En febrero, Mayweather demandó a la cadena Showtime por unos 313 millones de euros alegando que no había recibido los fondos relacionados con su acuerdo de pago por visión de 2013, acusación que la cadena ha negado.

Todo esto ocurre mientras Mayweather tiene anunciada una revancha profesional ante Pacquiao en septiembre en el Sphere de Las Vegas, aunque las negociaciones atraviesan un momento de tensión después de que el filipino le acusara públicamente de intentar echarse atrás con los contratos ya firmados.