José Manuel Moreno
@josemorenoco

Después de la pantomima de combate ante Alex Leapai, el campeón unificado WBA-IBF-WBO del peso pesado Wladimir Klitschko (62-3, 53 KO) empieza a planificar su próximo futuro, después de la aseveración hace unos días de que «continuaré diez años más en el boxeo». De momento, la IBF, la organización de largo más seria y rigusosa del panorama internacional, ya le ha buscado un retador oficial. Se trata del búlgaro excampeón europeo Kubrat Pulev (20-0, 11 KO) que viene de superar una eliminatoria ante el estadounidense Tony Thompson.

Kalle Sauerland de Sauerland Event , promotor de Pulev (en la foto), está en conversaciones con K2 Promotions, la compañía de Klitschko para cerrar la pelea. Tienen de tiempo ambas partes para llegar a un acuerdo hasta el 5 de junio, si no, habría que llegar a la acostumbrada subasta. Todo parece indicar que el acuerdo es inminente y el combate se celebrará el 6 de septiembre en el O2 World Arena de Hamburgo. Wladimir no le hubiera hecho ascos a unificar los cuatro cinturones y enfrentarse al flamante campeón del WBC Bermane Stiverne, incluso la IBF hubiera transigido porque da prioridad a las unificaciones, pero el organismo de Mauricio Sulaimán se muestra inflexible en el sentido de que el retador obligatorio e inmediato del canadiense, no será otro que la llamada «esperanza negra» Deontay Wilder.

Por cierto, este último combate tiene muchas «novias» en cuanto a escenarios que desean cobijarlo, léase Canadá, patria de adopción y nacionalidad de Stiverne, Estados Unidos, país del «Bombardero de Bronce» y hasta México, que en la Plaza de Cancún ya fue sede de un campeonato mundial del peso pesado cuando midieron fuerzas Samuel Peter y Oleg Maskaev en 2008. En definifitiva, dos atractivos combates del depauperado peso completo se avecinan en los próximos cuatro meses: Wladimir vs. Pulev y Stiverne vs. Wilder. El futuro parece prometedor.