Manuel Valero
@Manu_Valero

Wladimir Klitschko (61-3, 51 KO) gobierna “con puño de hierro” la categoría de los pesos pesados. A sus 37 años el menor de los hermanos ucranianos es campeón WBO, WBA e IBF, sumando 22 defensas y sin perder desde el 10 de abril de 2004 (frente a Lamont Brewster por KOT 5).

Con todas esas espectaculares cifras, Klitschko no acaba de convencer a los aficionados por su estilo y el poco nivel ofrecido por sus rivales.

Su hermano Vitali dejó vacante el único cinturón que no posee, el del WBC, para dedicarse a otra importante pelea, la que está llevando dentro de la política ucraniana.

Dicho título se lo disputarán el canadiense Bermane Stiverne (23-1-1, 20 KO) y el estadounidense Chris Arreola (36-3, 31 KO) el próximo mes de abril en suelo americano.

Por su parte Wladimir defenderá ante el australiano Alexander Leapai (30-4-3, 24 KO) el 26 de abril en Alemania, una pelea donde es claro favorito el campeón.

Uno de los datos llamativos en la carrera de Wladimir Klitschko es que lleva sin pelear en los Estados Unidos desde febrero de 2008 cuando venció a Sultan Ibragimov. Es sorprendente ver a un campeón mundial de los pesados sin pelear tanto tiempo en el país que ha dominado esta categoría a lo largo de la historia. Principalmente, ni HBO ni Showtime han estado interesadas en retransmitir las peleas de Klitschko ante rivales poco conocidos para el gran público y los hermanos ucranianos han desarrollado la mayoría de su carrera en tierras alemanas.

Wladimir quiere volver a pelear en los Estados Unidos y espera hacerlo para convertirse en campeón indiscutido de la categoría ante el ganador del Stiverne-Arreola. Mientras tiene marcado otro objetivo: el récord de defensas en el peso pesado en manos de Joe Louis.