Darío Pérez
@Ringsider2020

La pasada madrugada, Minneapolis acogía una velada organizada por PBC, donde las tres peleas principales tuvieron su dosis de polémica.

En la pelea principal, en el peso wélter, Eimantas Stanionis (13-0, 9 KO) hizo nulo técnico con Luis Collazo (39-8, 20 KO). Estaba dominando el lituano con claridad en el cuarto asalto, con golpes que amenazaban ya con acabar la pelea, cuando un choque de cabezas de refilón provocó que Collazo se lanzase al suelo como abatido por un francotirador, una acción más propia de otros deportes que del pugilismo. Y, producto del corte en la zona final del ojo, no pudo continuar.

Al no haberse disputado totalmente el cuarto round, no se pudo ir a unas cartulinas que llevaban arriba a Stanionis por parte de los tres jueces, por lo tanto nulo técnico.

El combate coestelar, un título interino WBA, un soberano robo. El superligero venezolano Gabriel Maestre (4-0, 3 KO) fue ampliamente dominado, y derribado en el segundo asalto, por el estadounidense Mykal Fox (22-3, 5 KO), llamado como sustituto de última hora para la cita.

Nadie dio crédito a las puntuaciones cuando se escucharon: 114-113, 115-112 y, digno de cadena perpetua deportiva, un increíble 117-110 que solo daba un asalto de los once restantes al de la caída a Mykal Fox. Gloria Martínez Rizzo se llama la desvergonzada jueza. Da la casualidad de que Maestre ya se había vendado de manera irregular, lo que retrasó el inicio de las hostilidades; las trampas, al final, las hicieron otros.

Abrió la emisión Devon Alexander (27-7-1, 14 KO), que cedió contra Lucas Santamaría (12-2-1, 7 KO) por decisión unánime en una pelea competida, y demostrando que su siguiente elección debería ser el retiro. Excesivos 98-92, 98-92 y 97-93 fueron los puntos otorgados por los jueces. Además, el cowboy Ryan Karl (19-3, 12 KO) ganó por puntos en ocho asaltos a Édgar Ramírez (18-18, 1, 14 KO).