Daniel Pi
@BastionBoxeo

Una de las mayores promesas del peso superligero ha dejado de serlo para pasar a convertirse en una realidad. Y es que, la pasada madrugada en el Cajundome de Lafayette (Estados Unidos) el estadounidense Regis Prograis (24-0, 20 KO) destronó al monarca mundial WBA del peso superligero, el bielorruso Kiryl Relikh (23-3, 19 KO), quien ofreció muchísimo coraje pero no pudo compensar con ello la superioridad del local en cada ámbito boxístico.

Cualquier duda que pudiese haber sobre quién vencería el duelo se disipó en gran parte en el primero asalto, en el que Prograis impactó un gancho zurdo al hígado que dañó mucho a Relikh, tanto que se dio la vuelta e intentó apartarse, sin éxito, puesto que dos ganchos zurdos al rostro le obligaron a poner la rodilla en la lona.

Pese a este knockdown, en el segundo asalto Relikh trató de armar alguna breve ofensiva con voluntad y combinaciones de curvos pero, estando centrado en protegerse el torso para no volver a caer, el bielorruso recibió claros y contundentes directos zurdos y crochés de esa misma mano al rostro que le dejaron tocado, llegando por contra su mejor golpe de manera antirreglamentaria al impactar un gancho diestro después del tañido final del segundo round.

Además de la merma padecida, Relikh había sufrido un corte en el puente de la nariz que sangraba mucho, aunque esto no le impidió intentar atacar con tenacidad ante un Prograis calmado, ágil, que evitaba manos con destreza y que impactaba jabs, directos zurdos y ganchos al cuerpo con mucha potencia.

Muy encomiables resultaron el valor y la resistencia de Relikh que, dañado desde el primer asalto, continuó avanzando e intentando atacar, si bien el castigo se acumulaba de manera peligrosa y sus posibilidades de darle la vuelta al encuentro eran inexistentes, de modo que el árbitro decidió, sin que mediara caída ni que fuese severamente estremecido, parar el enfrentamiento y darle la merecida victoria a Prograis.

El talento, la potencia y los recursos de Prograis son verdaderamente excelentes, y le permiten afrontar las pugnas con garantías de éxito en un sinfín de situaciones tácticas, si bien es temprana su pretensión de ser considerado top 10 de todos los pesos. En cualquier caso, por el momento, como finalista del torneo, tiene una buena opción de ganar las World Boxing Super Series, salir de ellas como campeón unificado y encarar posteriormente nuevos choques entre monarcas. Con todo, antes de apuntar tan alto y tan lejos deberá superar quizás el mayor reto que existe para él en la división: un enfrentamiento entre el fortísimo Ivan Baranchyk y el habilidosísimo Josh Taylor, pugna que se producirá el 18 de mayo en el mismo evento en el que tendrá lugar el choque entre Naoya Inoue y Emmanuel Rodríguez.