La tirante relación que tienen desde hace un tiempo el púgil Gervonta Davis y su promotor Floyd Mayweather ha dado un paso más en los últimos días.

Se sabe que a Davis no le hace gracia que su compañía no le permita pelear con boxeadores de otras promotoras. Aunque tiene bolsas elevadas y sea una estrella del pago por visión, esta táctica de Mayweather Promotions, con Leonard Ellerbe en la presidencia y toma de decisiones, ha hecho que Tank, ya con 27 años, no tenga el legado deportivo que se le presupone a un púgil de sus capacidades.

Pudiendo haberse enfrentado, y probablemente superado, a los mejores oponentes de las divisiones pluma a ligero, muchas veces (como ocurrirá el próximo 28 de mayo contra Rolando Romero) se ha achacado a la empresa que Davis se haya enfrentado a deportistas de un segundo escalafón.

El último episodio de tensión entre Gervonta y Floyd sucedió hace unos días. Cuando el primero tenía una rueda de prensa para presentar a los medios su próxima cita, Mayweather anunció en la misma fecha su vuelta a los cuadriláteros en una exhibición; esto sentó muy mal al de Baltimore, que cree que su promotor «contraprogramó» para quitarle protagonismo. Davis desea que se extinga su vínculo contractual con Mayweather Promotions para ser agente libre y, a partir de ahí, elegir el próximo paso de su carrera en los términos más destacados económica y deportivamente.