Darío Pérez
@Ringsider2020

El veterano peso ligero finlandés Edis Tatli (32-3, 10 KO), que lleva un tiempo luchando contra una lesión de hombro, ha tenido que apartarse de la lucha por el Campeonato de Europa Ligero, previsto para disputar próximamente contra el italiano Gianluca Ceglia (16-3-1, 3 KO) (en la foto). Tras varios aplazamientos de la cita, finalmente se ha optado por dar la oportunidad a otro púgil, esperando que sane el escandinavo.

Tatli ya ostentó el título durante el periodo 2015-2017, con varias defensas exitosas (como ante los españoles Cristian Morales y Frank Urquiaga), pero tendrá que esperar para intentar recuperarlo. Por su parte, Ceglia (también viejo enemigo deportivo, con triunfo también por puntos ante Eloy Iglesias) se veía con la oportunidad como poseedor del título de la Unión Europea de la categoría.

El título, actualmente vacante desde que lo abandonase el también transalpino Francesco Patera, tiene ya un nuevo coaspirante: Mohammed Khalladi (15-8-1, 9 KO), igualmente italiano, aunque nacido en Túnez. Ya podrían haber escogido a alguno de los nuestros como Petr Petrov, que increíblemente nunca ha disputado un europeo, o Jon Fernández o el campeón de España Samuel Molina, que tampoco han tenido oportunidad.

Khalladi, de 32 años, tuvo una carrera muy irregular desde su debut en 2015, pero en sus tres últimos combates ha vencido de manera sorprendente antes del límite a tres boxeadores, campeones de Italia, con un récord acumulado de 42-4. Ceglia partirá como favorito, pero no podrá descuidarse.

Méritos de Khalladi aparte, que ahí están para que cada uno los examine y, por supuesto, desde aquí alabamos su evolución como púgil, podríamos considerar que un Campeonato de Europa, título prestigiosísimo y difícil de conseguir en la historia del boxeo, debería ser  disputado por boxeadores de primera línea continental.

Eso no se produce, entre otros motivos, por la enorme proliferación de cinturones «intermedios» cuyo valor deportivo es cuestionable, pero que acercan a boxeadores a los primeros puestos de las listas de los organismos de manera más rápida y, entiéndase la expresión, casi a la carta.

También habría que considerar que muchos púgiles consideran que económicamente les supone mayor beneficio figurar en carteleras de grandes promotoras en Estados Unidos o Inglaterra, aunque sea para una probable derrota, que buscar las bolsas que les pueden pagar en muchos países como campeones continentales.

Gran número de boxeadores británicos o de la antigua Unión Soviética (sin hablar de nombres como Lomachenko, Lee Selby o Luke Campbell, obviamente), tienen un nivel varios escalones superior a los dos coaspirantes actuales; la EBU debería fomentar que su principal cinturón pudiera ser disputado por los mejores, a excepción de aquellos metidos de lleno en las luchas por cinturones globales.

Así, un combate tan apasionante como el Liam Walsh-Maxi Hughes de 2019 tendría mucho más sentido siendo por el título de de Europa, que por un título intermedio WBO. Sería mucho mejor para el boxeo, aunque peor para los bolsillos de algunos.