En la historia del boxeo no hay un promotor que haya estado durante más años consecutivos en la élite, y que haya trabajado con más leyendas que Bob Arum. El fundador de Top Rank inició su andadura junto a Muhammad Ali, el autoproclamado como «el más grande». Ali trascendió de los cuadriláteros y fue el deportista más popular del mundo durante los años sesenta y setenta. Arum también asesoró a otras leyendas de los pesos pesados como George Foreman, quien protagonizó uno de los regresos más impresionantes de la historia cuando se convirtió en el campeón de mayor de edad de la categoría.

Durante los años ochenta, Bob Arum encabezó la revolución de los pesos intermedios, especialmente con «los cuatro magníficos». El empresario fue una pieza clave es las carreras de Sugar Ray Leonard y Marvelous Marvin Hagler, y también del panameño Roberto Durán.

Con ese bagaje a sus espaldas, Bob Arum considera que el mejor boxeador con el que ha trabajado está en activo. Para el promotor de 93 años, Naoya Inoue es el mejor púgil que ha visto en estos últimos sesenta años. «El Monstruo» todavía tiene tiempo por delante para agrandar su leyenda.

La trayectoria de Arum no se ancló en el pasado, pues en los noventa fue quien promovió a Óscar de la Hoya, después de que el californiano ganase la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1992, celebrados en Barcelona. Más recientemente, Arum llevó al estrellato a Floyd Mayweather y Manny Pacquiao, y fue uno de los promotores del combate entre ambos.

“No solo es el mejor libra por libra del mundo, Inoue es el mejor boxeador que he visto jamás, sin importar la categoría de peso ni nada. En mis casi 60 años en el boxeo, jamás he visto a nadie como Inoue”, dijo Arum. La próxima ocasión para disfrutar del púgil que más ha impresionado a Bob Arum llegará esta Navidad, cuando Naoya Inoue se enfrente a David Picasso el 27 de diciembre en Riad (Arabia Saudí).