Mauricio Sulaiman

Un protagonista inesperado ha anunciado que está dispuesto a pelear a unas horas de que Saúl «Canelo» Álvarez y Terence Crawford se enfrenten en el Allegiant Stadium de Las Vegas, con los cuatro cinturones del peso supermedio en juego, el de la IBF, el de la WBA, el de la WBO y el del WBC. Y precisamente con es cinturón hay lío. Mauricio Sulaimán, presidente del WBC, amenazó con subir al ring como sea, después de que el promotor de la gala Dana White, el dueño de la UFC, haya dado orden de que los representantes de los organismos no suban al ring y no impongan los cinturones tras la pelea.

«Pueden poner a dos guardias de seguridad en esa esquina para intentar detenerme, pero entraré en ese ring”, afirmó el mexicano Mauricio Sulaiman, compatriota del campeón Canelo Álvarez. Según el presidente del WBC, esta decisión no solo está contemplada en las reglas y contratos de la organización, sino que es una práctica habitual en el boxeo mundial. “Es inaceptable que se impida a los presidentes de las cuatro organizaciones principales cumplir con sus funciones”, añadió, visiblemente frustrado. Sulaimán considera que negar esta tradición equivale a faltar al respeto a las normas que rigen los campeonatos mundiales, algo que califica de “increíble e inaceptable”.

El trasfondo de esta polémica está en la intención de Dana White y Turki Alalshikh de prescindir de los títulos tradicionales de los organismos, como el WBC, para introducir sus propios cinturones. Esta decisión ha dejado a Sulaimán en una posición incómoda, sintiéndose marginado. “No he hablado con Dana White”, admitió Sulaimán. “Le envié una carta hace un par de meses y no obtuve respuesta”. Además, señaló que ha solicitado en múltiples ocasiones, tanto por teléfono como por escrito, confirmación sobre las acreditaciones, los asientos y el protocolo para que el WBC pueda entregar el cinturón al vencedor, sin recibir respuesta alguna.