Darío Pérez
@Ringsider2020

El Manchester Arena de Reino Unido acogió esta tarde una gala con varios combates más que interesantes, siendo el título europeo supermedio el más significativo.

Ese Campeonato de Europa supermedio, vacante, fue protagonizado por el local Jack Cullen (20-3-1, 9 KO) y el francés Kevin Lele Sadjo (17-0, 15 KO). No fue la primera pelea de la noche con una diferencia de altura difícil de digerir, aunque en esta ocasión Sadjo sí que tenía armas para dañar a Cullen, casi 20 cm más largo que él. Lástima que esas armas fueron más la cabeza que los puños, ya que el galo entró con la testa por delante de manera abusiva ante un larguirucho Cullen, que estaba empeñado en que la distancia fuese la máxima posible entre ambos cuerpos, para puntuar con su jab y anotarse los parciales.

En ocasiones, como al empezar el sexto round, Sadjo tenía flashes de fortaleza donde recordaba a Cullen que sus brazos podían demolerle, y eso mismo ocurría segundos después: una mano a la zona abdominal daba con el británico en el suelo de manera estrepitosa, levantándose dañado y tirando el bucal para que el árbitro decretase el final de la pelea. No fue la mejor actitud de Sadjo tras ganar, entendiendo su alegría, dando saltos y alaridos en el centro del ring o haciendo flexiones con su rival en el suelo. Gran triunfo del francés que, a sus 31 años, da un paso de gigante en su carrera pugilística.

La eliminatoria mundial IBF superpluma entre el británico Zelfa Barrett (27-1, 16 KO) y el tanzano de cuna Bruno Tarimo (26-3-2, 5 KO), mucho más bajito que el de Matchroom. La presión de Tarimo, un supergallo de altura, era su única arma ante la torre que suponía para él Barrett, por lo que intentaba encerrarle en las cuerdas para atacar y convencer así a los jueces hasta su caída en una contra del sólido local en el tercer asalto. El quinto fue una tortura para el de Oceanía, donde recibió varios impactos durísimos por parte de Barrett, pero mostró gran capacidad para encajar golpes el bravo australiano de pasaporte. Básicamente, la pelea se dio en los mismos términos en todos los capítulos restantes, un querer y no poder por parte del pequeño Tarimo contra los interminables, desde su perspectiva, extremidades de Barrett que le mantenían a raya con su estimable técnica. Los jueces dieron la amplísima victoria de la que Barrett esta vez sí fue acreedor, por 117-110, 117-110 y 117-111.

Otro británico del peso supermedio, Lerrone Richards (16-0, 3 KO), se enfrentó a Carlos Góngora (20-1, 15 KO), con bastante igualdad en los minutos iniciales, sólidos en el uso del jab los participantes en este duelo de zurdos. Richards era el que imponía el ritmo lento que más le convenía a las acciones, en un pleito eminentemente táctico que no acababa de ser lo que los espectadores esperaban, dando la sensación de que Góngora tendría que hacer más para convencer a los jueces actuando como visitante en Reino Unido. Entrábamos en el último tercio de los doce rounds, y, haciendo el símil futbolístico, se seguía jugando a lo que quería Richards, combate en la media-larga distancia, de entrar, tocar y salir y con algo más actividad por parte del local en estos últimos instantes. No hubo «gongorazo» esta vez y concluyeron los doce asaltos, yendo a las cartulinas de los jueces: 115-113 para Richards, 116-112 para Góngora y 115-113 para Richards, requiriendo una revisión oftalmológica quien otorgó ocho asaltos ganados al de Esmeraldas.

También peleó Alen Babic (10-0, 10 KO) en el peso pesado contra el galo David Spilmont (11-8-1, 7 KO), que dio más de dieciséis kilos por encima de Babic en la báscula. El croata mostró su boxeo agresivo intentando avasallar al oponente, pero fue cazado por una contra sin recorrido al final del segundo round, y fue posiblemente salvado por la campana. Se recuperó el balcánico y derribó al galo en el cuarto episodio con durísimas manos, estableciendo la pelea a cara o cruz, como es habitual en sus apariciones y mostrando un encaje espectacular ante alguien mucho más pesado. Babic acabó con la pelea en el sexto asalto tras otra serie de golpes, por acumulación, pero volvió a mostrarse vulnerable, algo que seguirá haciendo que la gente tenga mucho interés en verle sobre el ring.

Abrió la gala el crucero neozelandés David Nyika (2-0, 2 KO), que venció por abandono de su rival francés Anthony Carpin (5-7-2, 2 KO) entre el primer y el segundo asalto por una lesión en el brazo.