Ibeh-Miller

Fernando Sanz
@fernandosanz.alba

El peso pesado estadounidense Jarrell Miller (27-1-2, 22 KO) protagonizó un momento inesperado en el Madison Square Garden el pasado sábado. Durante su combate a diez asaltos, que ganó por decisión dividida al estadounidense de origen nigeriano Kingsley Ibeh (16-3-1, 14 KO), su peluquín se desprendió en el segundo asalto tras recibir algunos golpes de su rival, generando una gran revuelo. El encuentro se desarrollaba con normalidad cuando Ibeh lanzó una serie de ataques, no muy contundentes, que captaron la atención del público. Uno de los golpes hizo que la cabeza de Miller se moviera hacia atrás, levantando la parte frontal de su postizo y revelando una zona sin cabello. El asalto concluyó con el peluquín colgando, y en su esquina, Miller se lo quitó y lo arrojó al público, causando sorpresa general.

Tras los tres primeros asaltos de desconcierto, el boxeador de Brooklyn remontó y fue superior en los siguientes asaltos para lograr la victoria en las tarjetas, aunque en decisión dividida de los jueces (97-93, 97-93, 94-96) y celebró bailando mientras se frotaba la cabeza, tomándose la situación con buen humor. En la entrevista posterior, explicó que había perdido su cabello natural días antes debido al uso de un champú que encontró en casa de su madre.

El combate formó parte de la velada encabezada por el título mundial entre Teófimo López y Shakur Stevenson, y supuso la primera aparición de Miller en el histórico recinto neoyorquino. Curiosamente, debía haber debutado allí en 2019 contra Anthony Joshua (29-4, 26 KO), pero dio positivo y fue sustituido a última hora. Un púgil que ha tenido algunos problemas en controles anti dopaje y en su vida privada. Una noche para el recuerdo… por partida doble. Seguro que recordará el triunfo, pero mucho más el bochorno ante millones de espectadores en todo el mundo, que siguieron el combate por televisión, dentro de esta primera gran gala del año. Había buenos combates en el cartel, y además hubo un inesperado show.