Carlos Utrilla
@CJBoxing

Mañana viernes por la noche, en el Pabellón de la Vall d’Hebrón, Barcelona se dispone a vivir una jornada de boxeo histórica. La ciudad que en su día fue el centro pugilístico español y uno de los principales del continente, busca recuperar un lugar prominente en el concierto europeo.
Y lo hace de la mano de la promotora Gallego Prada, que a principios de la década decidió emprender un ambicioso plan que está dando importantes resultados. Tres de sus cuatro puntas de lanza verán la acción este viernes; el cuarto, Abigail Medina, peleará en Junio por el Europeo supergallo.

La vida te da sorpresas
Cuando la EBU sacó a subasta Giner vs Guillaume Frenois (algo que impidió que viéramos a Juli defender en Inglaterra por una importante cantidad), Javi Gallego decidió apostar fuerte. Aquellos más de 63.000 euros pillaron por sorpresa a muchos… especialmente al equipo francés, que ya contaba con pelear el 19 de febrero en Saint-Quentin.
Con la ilusión de volver a traer un europeo a Barcelona (el último había sido en 1980, con Castañón ganando al turco Oezakalin), la promotora se puso a preparar la velada. Sin embargo, el guion daría un nuevo giro. Con todo preparado, el WBC ofrecía una eliminatoria mundialista entre Giner, en las primeras posiciones de los organismos tras su victoria ante Jacob, y el mexicano Miguel Román. Parece que Miguel de Pablos, nuestro representante en este organismo, obtenía en pocos meses más resultados que sus antecesores en muchos años.
¿Cambiar una pelea grande por otra mayor? A pesar de que mánager y boxeador tenían que pensar, la suerte parecía echada. Para ellos la ecuación era fácil: una victoria sobre Frenois dejaba casi en la misma posición, ya que más tarde se tendría que disputar una eliminatoria que acercara al mundial. Y ahora, sumando un poco más de esfuerzo económico, se podía hacer en casa.

Momento histórico
Para Barcelona es un momento histórico contar con la antesala de un combate mundialista. Para ver el último mundial en esta ciudad deberíamos remontarnos a 1975, cuando Perico Fernández derrotaba a Joao Henrique en su primera y única defensa victoriosa del cinturón superligero del WBC que realizó. Y para ver a un catalán disputar un título de ese carácter nos tendríamos que ir a 1935, con el triste asalto del genial y grandioso Josep Gironés al mundial NBA (precursora de la actual WBA) en posesión de Freddie Miller.
¿La dificultad de la empresa? Elevada. “Mickey” Román (54-11, 41 KO) responde al prototipo de peleador mexicano. Debutó joven (poco más de 17 años) se enfrentó con quien le pusieron delante, fue acumulando victorias y algunas derrotas y con persistencia llegó a disputar dos título mundiales, que perdió. Busca una nueva oportunidad con esta pelea, a la que llega con una racha de 16 victorias seguidas.
Peleando, eso sí, normalmente en ligero, aunque la victoria ante el excampeón Daniel Ponce de León ha prevalecido para mantenerle en listados de superpluma. Este es uno de los aspectos destacados del combate. Si el púgil de Ciudad Juárez da bien 58,900 kg, en el ring será un peligro porque subirá bastante pesado. Si tiene algún problema para dar el peso, puede pasarle factura en forma de menor resistencia, lo que ante un portento físico como el español puede ser determinante, especialmente en los últimos rounds.

¿El estilo de “Mickey” Román? También común en los púgiles de su procedencia. Hacia adelante, soltando gran cantidad de manos (a veces alocadamente y dejando muchos huecos), intentando cortar el ring para llevar al oponente a las esquinas, mucho trabajo abajo y los característicos volados. Toca vigilar, además, la mano izquierda del hombre de Promociones del Pueblo y sus combinaciones abajo-arriba con ella.
Poder mantenerle a distancia, golpear y marcharse cuando Román vaya hacia adelante, o aplacar su ataque en los primeros rounds, son otros aspectos que se antojan decisivos.