Esta madrugada en el Orange Show Events Center de San Bernardino, ProBoxTV organizó una gala con presencia española, lo que nos ha dado una gran alegría al lograr un triunfo en los siempre difíciles Estados Unidos. Se había previsto el combate para una velada donde se batiría el récord mundial de espectadores viendo boxeo en directo, se medirían Oleksandr Usyk y Deontay Wilder, se disputarían otros mundiales… Luego, se vio la realidad: se pasó a que Anthony Olascuaga sería el cabeza de cartel en un discreto título absoluto sobre lo prometido; finalmente, como suele suceder con los promotores fantasmales que dicen ser la revolución del deporte, nada de nada.

Por tanto, la contienda entre el uruguayo Óscar Bonifacino (4-1-1, 3 KO) y el navarro Raúl Escudero (5-0, 0 KO) se tuvo que reubicar a dicho evento de ProBoxTV, también en tierras californianas como la función original se había previsto. Y fueron seis rounds en el peso pluma extrañamente colocados (el aftercard, según la promotora, que no dio el orden de los pleitos en ningún momento), cuando ya se habrían medido todos los nombres principales de la gala. Los detalles no importan cuando el desenlace es el que deseábamos, con un Escudero que empezó agresivo para pasar a estar, ya avanzada la pelea, posicionado en las cuerdas, aguantando las andanadas del sudamericano y sacando ágiles e inteligentes contragolpes. De hecho, en el quinto asalto tuvo dañado a Bonifacino, pero fue en los instantes finales y la campana privó al español de intentar acabar antes del límite.

Los jueces dieron la victoria a Escudero por decisión mayoritaria, premiando su mayor precisión sobre la iniciativa de Bonifacino: 57-57 y doble 59-55 para el navarro. Excelente triunfo que podría abrir puertas fuera de nuestro país al invicto púgil, que con solo cinco combates profesionales todavía no podría aspirar teóricamente al título de España supergallo, recién conquistado por Farlin Condori.