Darío Pérez
@Ringsider2020

Tras la jornada agridulce del viernes, la selección española se ha recuperado en la jornada del sábado con tres victorias de tres combates, lo que supone un nuevo clasificado para los Juegos Olímpicos del próximo verano como mayor éxito tangible.

Gazi Jalidov, en 81 kilogramos, se ha metido en la cita nipona tras vencer, igual que hizo en la jornada del viernes. El púgil de origen ruso afincado en La Rioja pudo con Bayram Malkam, representante de Turquía, con relativa solvencia, ya que cuatro de los cinco jueces le vieron vencer, además con puntuaciones cómodas.

La evolución de Gazi es más que evidente, como relatábamos ayer, dando la impresión de que el trabajo durante el año de pandemia junto a los técnicos españoles Lozano y Peñate, además del sacrificio en las rutinas, han dado sus frutos; ahora tenemos a un púgil que conserva su enorme poder y, a la vez, que se protege de manera francamente efectiva, como puso de manifiesto tanto en la jornada «inaugural» (realmente, continuación del Preolímpico de Londres) del viernes como en la del sábado. Hoy no estuvo lejos incluso de ganar antes del límite, ya que el turco sufrió una cuenta de protección en el segundo asalto y sufrió la potencia de Galidov, que el jueves estuvo con nosotros comentando sus opciones.

Por su parte, Enmanuel Reyes Pla ganó su pelea en 91 kilos contra Afanasev Kirill, de Irlanda. Reyes Pla, de origen cubano, fue tan superior que los cinco jueces le dieron vencedor en los tres asaltos. La técnica exquisita de nuestro púgil, raramente vista en el peso pesado amateur, le está permitiendo arrasar allá por donde va en los últimos meses, demostrando también en su caso haber aprovechado el confinamiento y la falta de competición para pulir unos ya sobresalientes conceptos boxísticos. El búlgaro Pantaleev es su último obstáculo, hoy domingo, para clasificarse y ser el cuarto representante español en Tokio, algo que sería un hito tras las últimas olimpiadas con un menor número de boxeadores españoles.

Finalmente, Gabriel Escobar, ya clasificado en 52 kilogramos, ganó también por decisión unánime al irlandés Brendan Irvine. Fue otro día en la oficina para un Escobar que tiene un concepto de la distancia espectacular, entrando y saliendo a su antojo y con una defensa plena de recursos en forma de ballesteos, basculaciones del tronco y movimientos de piernas que sacarían una sonrisa a Fred Astaire. Es importante, pese a estar ya con el billete a Japón sacado, la clasificación final en este torneo, debido a los futuros cabezas de serie en el país del sol naciente. El metal espera allí a Gabriel.