@ringsider2020

Gilberto «Zurdo» Ramírez ha confirmado en los últimos días que contempla subir al peso pesado en el futuro, lo que supondría una enorme diferencia sobre el tonelaje de sus primeros duelos. Si bien hace días hablábamos del viaje de Terence Crawford por cinco divisiones, el periplo pugilístico del sinaloense sería mucho más atrevido, por la enorme cantidad de kilos que habría ganado a lo largo de su carrera. El boxeador mexicano ha explicado, y no es la primera vez, que la idea está sobre la mesa y que físicamente siempre ha sido un peleador grande para las divisiones en las que ha competido. Ramírez señaló que está convencido de dar el salto a la categoría mayor, siempre que las circunstancias deportivas y económicas sean las adecuadas, subrayando que su ambición pasa por seguir haciendo historia y asumir retos que eleven su legado.

No fijó plazos concretos, pero dejó claro que el cambio no sería inmediato (tiene además ya cita reservada con David Benavídez), ya que todavía tiene objetivos por cumplir en su actual división, pero sí dio a entender el final de su hoja de ruta: «Puedo subir a las 220-230 libras (100-104 kilos) y hacer dos combates o tres antes de retirarme en los pesados».

A sus 34 años, Ramírez presenta un récord profesional de 48 victorias (30 por KO) y una sola derrota. Debutó en 2009 y alcanzó su primer gran hito en 2016, cuando conquistó el título mundial supermedio de la WBO al derrotar a Arthur Abraham. Defendió el cinturón en cinco ocasiones (con numerosas críticas debido a la calidad de sus adversarios y el poco espectáculo de sus envites) como una de las estrellas de Top Rank antes de iniciar su ascenso de peso. Pasó una etapa dura en el cambio de década, teniendo que ejercer como autopromotor tras su salida del paraguas de Bob Arum, hasta firmar con Golden Boy Promotions.

En 2022 sufrió la única derrota de su carrera ante Dmitry Bivol en su fallido intento por conquistar el título mundial del semipesado. Posteriormente, viendo la imposibilidad de triunfar en esa división, subió al peso crucero, donde se consolidó como campeón mundial WBA derrotando a Arsen Goulamirian y unificando coronas con Chris Billam-Smith, por entonces poseedor del trono WBC. En su único combate de 2025, un año poco activo para él, sumó una solitaria victoria frente a Yuniel Dorticós.

Ramirez vs. Billam-Smith

Desde el punto de vista técnico y físico, el posible salto al peso pesado plantea interrogantes muy serios. Ramírez es un zurdo de gran envergadura, con buena capacidad para trabajar en la media distancia, volumen de golpeo constante y una presión sostenida que le permite imponer ritmo. Sin embargo, su estilo se basa más en acumulación que en explosividad puntual, y en el peso pesado la diferencia de potencia natural y resistencia al castigo suele ser determinante. El aumento de masa corporal también podría afectar a su movilidad y rapidez, uno de los aspectos que mejor ha trasladado en sus cambios de categoría anteriores, pero tal vez excesivo en estos guarismos. Hay que tener siempre presente que el azteca comenzó como peso medio (72,500 kg aproximadamente) y vivió su mejor etapa como supermedio, aún muy lejos de la categoría de los gigantes.

Por ahora, la intención está declarada. El desarrollo de su etapa en el peso crucero marcará si la idea de competir en la división reina se convierte en un movimiento estratégico calculado… o en una apuesta demasiado ambiciosa.