Manuel Sánchez, presidente de la Federación Boxeo de les Illes Balears

Sólo doce boxeadores a lo largo de la historia de nuestro país han conseguido proclamarse campeones del mundo como profesionales, siendo uno de ellos el vallecano Gabriel Campillo. El boxeador madrileño colgó hace escasos meses los guantes, creando la promotora «Chico Guapo Promotions», tomando como nombre el apodo que paseó junto a la bandera española por los rings más importantes de todo el mundo. Campillo, que ya ha firmado varios boxeadores profesionales para esta nueva andadura, se caracterizó por su educación y buenos modales, incluso cuando los jueces le privaron de las más que merecidas victorias ante Beibut Shumenov o Tavoris Cloud.

El presidente de la Federación Española de Boxeo, Felipe Martínez, en otro alarde de desconocimiento y falta de tacto, está torpedeando el inicio de la carrera como promotor de Campillo, estando el excampeón mundial cansado de este aprendiz de virrey que ha dinamitado el boxeo español en apenas tres meses. Tras ingresar el pasado 24 de enero los 1350€ pertinentes para hacerse con las licencias de mánager y promotor, la FEB todavía no ha sabido dar una solución a Campillo, diciéndole que dicho dinero ha desaparecido, por lo que le proponen pagar de nuevo, a la espera de que aparezca el anterior ingreso, o alquilarle la licencia de un tercero por 300€, triquiñuela significativa sobre la gestión de Felipe Martínez y sus acólitos. Hay que recordar que el nuevo Comité de Boxeo Profesional comenzó una obstinada lucha para que cualquiera que realice un combate profesional cuente con su propia licencia de promotor, algo disparatado en la mayoría de los casos, y ahora, proponen exactamente lo contrario, de manera disimulada, con tal de seguir embolsándose una irrisoria cantidad.

¿Por qué la FEB trata así a una de las mayores figuras del boxeo español en los últimos años? La respuesta es sencilla: tanto Gabriel Campillo, como Erik Alonso, socio empresarial del vallecano, se postularon a favor de Antonio Martín Galán en las últimas elecciones, por lo que en otro acto digno de un dictador, Felipe Martínez pretende vetarles, además de no responder a sus llamadas.

Erik Alonso también era hasta la fecha el Delegado en La Rioja, cesándolo la nueva Junta Directiva de manera irregular, al igual que a Rafael De la Cruz, por lo que ha decidido presentar otra reclamación en el CSD. El antiguo delegado riojano, que puso dinero de su bolsillo para fomentar el boxeo en su región, ha sido bloqueado del perfil de Facebook de la FEB, para que no pueda exponer públicamente lo sucedido.

Estas son algunas de las muestras más de la situación límite que vive el boxeo español por culpa de Felipe Martínez, que se ha quitado el disfraz de superhéroe para ponerse el de censor, marginando a aquellos que no quieren aplaudir sus decisiones, sino realizar veladas y trabajar como hasta la fecha.

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