Daniel Pi
@BastionBoxeo

Por el modo en que había dominado al invicto Rob Brant y por el hecho de haber logrado su equipo que la pugna de semifinales fuese en suelo alemán, el local Juergen Braehmer entraba al combate ante Callum Smith (23-0, 17 KO) en una buena posición en las apuestas, recibiendo unas opciones de éxito que antes de que comenzase el torneo no poseía. Con todo, una inoportuna enfermedad le ha impedido participar, a falta de unos días para la realización de la pugna, en esta penúltima ronda del torneo World Boxing Super Series, encontrándose Smith frente a sí, finalmente, un inesperado rival de sustitución: el que fuera campeón mundial de kickboxing Nieky Holzken (13-0, 10 KO).

Es cierto que cualquier reemplazo que se hubiese seleccionado entre los sustitutos, siendo los otros dos boxeadores disponibles John Ryder y Stefan Haertel, no habría entrado al combate cuestionando ni mínimamente la condición de favorito de Smith, incluso aunque el primero logró en su combate más reciente una importante victoria. Y también es verdad que Holzken venció en dos rounds en su último duelo a un Viktor Polyakov que generó muchas dificultades a Haertel antes de ser derrotado por muy cuestionable decisión mayoritaria. Pero, aun así, la decisión de elegir al holandés como sustituto para la semifinal no dejó de resultar inesperada y de difícil justificación por no haber logrado éste demostrar todavía como boxeador que puede ser un aspirante a tener seriamente en cuenta en el asalto al cinturón mundial del peso supermedio.

Sea como sea, el Smith-Holzken es el choque que decidirá el rival del campeón mundial WBA George Groves si éste se recupera a tiempo, de modo que es de esperar que el combate despierte mucha atención, tanto del lado británico, que aguarda una sensacional final entre dos de sus compatriotas, como por parte de los numerosos seguidores, holandeses o no, que Holzken ha acumulado en sus más de once años de experiencia en los deportes de puño-patada.

En base a este amplio bagaje, Holzken considera que tiene una muy buena opción de sorprender a su rival este sábado en el Arena Nuremberg de Nuremberg (Alemania), ya que según él los kickboxers se caracterizan por su presión, su potencia y su constante búsqueda del nocaut, características que cree que ha trasladado satisfactoriamente a su estilo boxístico, considerando además que en gran parte sus tácticas son una incógnita para su adversario, mientras que él conoce a Smith a la perfección.

No se puede negar que “Mundo” mostró brechas cuando Skoglund, que no es un fajador natural, fue agresivo en su táctica, pudiendo padecer momentos de mayor dificultad ante un Holzken que acostumbra a ser elevadamente combativo, pero la superioridad en experiencia, desarrollo y en tamaño del más joven de los hermanos Smith parecen asegurarle la condición de favorito y la victoria. Se debe mencionar que Smith, de 1,91 m y con 1,98 de alcance por el 1,82 m y 1,88 m de su rival, es un excampeón de Europa que ha superado a boxeadores de la talla de Hadillah Mohoumadi y Rocky Fielding, ambos en un sólo asalto, y que cuenta con un boxeo muy sólido y realmente contundente.

Así, valorando también que Holzken todavía no se ha visto puesto a prueba como boxeador ante un oponente de nivel alto (ni ha combatido a doce rounds) y que a pesar de su presión continuada se muestra indeciso y dubitativo a la hora de lanzar sus ofensivas, dejando la sensación en muchos momentos de que se ve decisivamente lastrado en su planteamiento táctico por no poder usar sus piernas para golpear, parece que Smith podría neutralizarlo jabeando con firmeza y recurriendo a su uno-dos con insistencia y aprovechando los intervalos prolongados entre ataques de su adversario para alcanzarlo con sus demoledores golpes de poder curvos.

En la báscula tanto Smith como Holzken dieron 76,000 kg, 200 gramos por debajo del límite del peso supermedio.