
En el combate estelar de la gran gala del T-Mobile Arena de Las Vegas de la pasada madrugada, Gilberto «Zurdo» Ramírez (48-2, 30 KO), en su 50º combate profesional, perdió sus dos títulos mundiales en juego del peso crucero (WBA-WBO) ante el campeón mundial WBC del peso semipesado, el estadounidense David Benavídez (32-0, 26 KO), que demostró una potencia y velocidad imparables en este nuevo peso para él, el crucero. Puso en aprietos a Ramírez en varias ocasiones, derribándole en el cuarto asalto y por la cuenta definitiva en el sexto.
La pelea empezó dominada con inteligencia por el estadounidense. El primer round fue favorable a Benavídez con una derecha clara y una buena ráfaga final. Ramírez buscó en el segundo asalto el cambio de golpes, pero terminaba con acciones más nítidas el aspirante, al igual que en el tercero, aunque Ramírez demostró no temer la pegada de Benavídez. Grueso error, el nuevo campeón pegó muy duro y con mucha velocidad al mexicano, que muy valiente intentó aguantar como pudo. Tras caer en el cuarto asalto, se recuperó en el quinto, pero nuevas combinaciones y un golpe al ojo derecho ya muy dañado del excampeón, acabaron con la pelea en el sexto.
Benavídez pasa a la historia como campeón mundial del supermedio, del semipesado y del crucero. Como nos confesó hace unos meses, su objetivo era este combate de gran rivalidad, asaltando un título en una tercera categoría de peso, pero quizás vuelva al semipesado. Lo comprobaremos en las próximas semanas, tras las primeras declaraciones en caliente después del combate.





