Darío Pérez
@ringsider2020
Foto: Ryan Hafey/Premier Boxing Champions

Las peleas de respaldo de esta madrugada en Brooklyn nos trajeron a dos aspirantes cercanos a títulos mundiales. Uno, inmediato; el otro, más joven, a medio plazo dada la unificación de la categoría en la que compite.

Como pelea de semifondo del Gervonta Davis-Rolando Romero, tuvimos a dos púgiles veteranos, casi añejos. El cubano Erislandy Lara (29-3-3, 17 KO), de 39 años, noqueó al también veteranísimo irlandés Gary O’Sullivan (31-5, 21 KO). Lara estuvo más rápido de brazos y piernas, bien aconsejado en la esquina por Ismael Salas y mejor de ejecución que Spike, y desde el inicio dominó ante unos ataques del europeo duros en ocasiones, pero predecibles para un virtuoso técnico como el centroamericano. Ya en el segundo round, O’Sullivan tenía el pómulo marcado producto de, sobre todo, los golpes al contraataque.

El hombre del característico bigote nunca supo frenar la mano izquierda de Lara mientras ejecutaba la fase ofensiva, ya que dejaba el maxilar desprotegido mientras hostigaba a su adversario. Así cayó por primera vez en el cuarto asalto y tuvo apuros para terminar el séptimo, tras sendos guantazos curvos. Ya en el octavo capítulo, otra mano izquierda (pero esta vez recta) fue el fin para el corajudo irlandés, y el árbitro, con buen criterio, decretó la inferioridad manifiesta con el consiguiente KO técnico.

Previamente, en el peso superwélter y a diez asaltos, Jesús Ramos (19-0, 15 KO) se anotó un nuevo triunfo frente a Luke Santamaría (13-3-1, 7 KO). Ramos llevó durante toda la contienda el centro del ring y fue imponiendo su ritmo y cadencia de golpeo contra un Santamaría relativamente cómodo intentando pelear a la contra. Sin embargo, el buen trabajo del Mono al cuerpo le impidió a Santamaría poder ejecutar de manera óptima su plan de pelea, y Ramos se impuso con justas puntuaciones de 98-92, 97-93 y 97-93.

El primer combate televisado de la noche presentó diez asaltos en el superpluma, con Eduardo Ramírez (27-2-3, 12 KO) y Luis Meléndez (17-2, 13 KO). Fue un pleito entretenido, parejo, de mucha acción y alternancia en los mejores puñetazos, que pudo caer del lado de cualquiera de ambos. Finalmente, los jueces dieron vencedor a Ramírez por decisión mayoritaria: 95-95, 96-94 y un 98-92 propio de delincuente boxístico.