Daniel Pi
@BastionBoxeo

La intención de Shawn Porter (30-2-1, 17 KO), monarca mundial WBC del peso wélter, es convertirse en el número 1 de la división, para lo cual proyecta mayúsculos enfrentamientos ante la élite.

Sin embargo, la distancia entre los deseos y los hechos es grande, tanto que Porter, la pasada madrugada en el Dignity Health Sports Park de Carson (Estados Unidos), en lugar de dar un paso decisivo hacia la culminación de sus aspiraciones sufrió un nuevo revés a su crédito, ya que, después de tener que dar el peso a la segunda (se excedió inicialmente 800 gramos), a duras penas pudo hacerse con una controvertida victoria dividida ante el cubano Yordenis Ugás (23-4, 11 KO) en un combate marcado por la inacción de ambos contendientes.

Las puntuaciones fueron dispares, dando un 116-112 a favor de Porter, un 111-117 a favor de Ugás y un 115-113 más acorde a la realidad. Y es que la pelea estuvo igualada y tuvo muchos asaltos muy difíciles de puntuar, por lo que es poco razonable hablar de una victoria clara de uno de los dos, siendo por eso mismo inadecuadas las numerosas acusaciones de robo que el veredicto está recibiendo.

Como se esperaba, Porter le regaló el centro del ring a Ugás, dedicándose el campeón a correr el ring durante largos periodos interrumpidos por eventuales arremetidas, que trataban de ser contragolpeadas por el aspirante. Ese fue el planteamiento general de la pugna, decidiéndose cada asalto por el éxito que cada contendiente tenía en su papel, algo que a menudo era extremadamente difícil de evaluar por lo desordenado de los cruces de golpes que se produjeron.

Es cierto que la actitud de Porter fue muy inadecuada, ya que su carencia de ritmo y de frecuencia hacía muy sencillo decantarse del lado de Ugás cuando éste meramente mostraba algo más de intención combativa y lanzaba su jab. Con todo, el retador no debe ser exculpado tampoco, ya que durante muchos minutos permaneció en el centro del ring pidiendo a su rival que atacara pero sin decidirse a presionar, todo lo contrario, quedándose estático y siendo por ello blanco claro de los escasos pero potentes golpes de poder curvos de Porter.

Por si todo esto fuera poco para fraguar una pelea polémica, en el duodécimo round Porter cayó a la lona tras recibir una abierta derecha curva, pero no hubo cuenta, considerando el árbitro que había resbalado. La repetición mostró que fue el golpe el que lo tiró, aunque es justo decir que quizás el puño impactó en la parte trasera de la cabeza.

En cualquier caso, conociéndose los planes de PBC para acordar para la segunda mitad del año una pugna de grandes beneficios económicos entre Porter y Thurman, Pacquiao o el ganador del Spence-García, siendo el campeonato de difícil lectura, sobrevalorando los comentaristas estadounidenses las acciones de Ugás por la simpatía que despierta su meritoria remontada reciente y habiendo tenido el cubano un buen cierre, todo se alineó para configurar esta nueva controversia.

Lo que queda más claro que el veredicto es que Ugás se equivocó al entrar en el juego de su adversario, dado que Porter quería una pelea de nula intensidad y el aspirante no hizo lo suficiente para romper ese esquema, es más, dejó margen para que el titular usase su audacia. Por otra parte, algo que queda de manifiesto también una vez más es que Porter tiene un estilo que no gusta al público norteamericano, que facilita que se produzcan veredictos ajustados y que no parece que sea suficiente para granjearle una decisiva victoria en el trascendental enfrentamiento que le espera en la segunda mitad del año.