Daniel Pi
@BastionBoxeo

Situado en el número 1 del peso superwélter en el ranking Transnacional, en el de The Ring, en el de ESPN y en el de BoxRec, poseyendo dos coronas mundiales unificadas, la WBA y la IBF, y contando en su récord con victorias sobre boxeadores coronados como Erislandy Lara, Austin Trout o Tony Harrison, el estadounidense Jarrett Hurd (23-0, 16 KO) poco más puede pedirle a su andadura como monarca en los 69,9 kg; sólo puede reclamar dos coronas mundiales más y convertirse en titular indiscutido.

Precisamente este es su objetivo central, hacerse con las coronas mundiales WBC y WBO, en estos momentos en manos, respectivamente, de Tony Harrison (al que ya derrotó por KOT) y de Jaime Munguía. Respecto al segundo, alineado con DAZN, no está nada claro que pueda pactar con él un enfrentamiento, si bien un posible ascenso del mexicano al peso medio podría dejar la corona vacante y abrir una puerta. En cualquier caso, en lo que se refiere al otro título, el del Consejo Mundial de Boxeo, el plan está trazado ya para pugnar por él en una triple unificación de coronas a finales de 2019.

De hecho, en teoría en estas fechas podría haber estado combatiendo por el cetro WBC si la polémica derrota de Jermell Charlo ante Tony Harrison no hubiese trastocado los planes. No obstante, la cúpula de PBC ha reprogramado el camino: si Hurd vence en su defensa obligatoria IBF el próximo sábado se enfrentará a quien salga ganador de la revancha entre Harrison y Charlo del 23 de junio.

Asimismo, Hurd tiene en mente darse a conocer al otro lado del Atlántico peleando en Reino Unido, tanteando la opción de enfrentarse a Kell Brook, mientras sobre él tienen sus miras puestas todos los agentes relevantes de la categoría, incluido Erislandy Lara, ante el que ofreció una de las mejores peleas del año 2018, si no la mejor, y quien está obsesionado por desquitarse de la derrota sufrida.

Por todo ello, Hurd asegura que tiene muchas cosas que resolver en la división del peso superwélter antes de encaminarse al peso medio, una división a la que se considera inevitable que suba teniendo en cuenta que en su día a día camina entre los 85 y 90 kg pero a la que el campeón unificado no apunta todavía, afirmando que no tiene problemas para dar los 69,9 kg, muestra de lo cual es que ha cumplido con la báscula con un margen de 500 y 700 gramos en sus dos últimas peleas.

Para continuar cimentando un brillante legado en la división, Hurd realizará este sábado una defensa de sus coronas WBA e IBF midiéndose, en el EagleBank Arena de Fairfax (Estados Unidos), ante su público (nació y reside a 30 minutos en coche del estadio) a uno de los mejores retadores de la categoría, el estadounidense, aspirante oficial por la IBF, Julian Williams (26-1-1, 16 KO).

En una división tradicionalmente muy fuerte para el boxeo de Estados Unidos como el peso superwélter, con más de 300 boxeadores en activo actualmente, Williams es valorado como el quinto mejor púgil del país sólo por detrás de cuatro campeones como Hurd, Harrison, Charlo y Vargas, algo que da muestra de su grado de dificultad. De hecho, en su momento fue considerado el mejor aspirante del mundo en el peso superwélter, si bien la derrota en cinco asaltos en un campeonato ante Jermall Charlo convirtió sus halagos, como le sucede por desgracia a casi toda promesa que padece un primer tropiezo, en descarnados reproches y burlas.

Posteriormente, con un triunfo ante el exmonarca mundial Ishe Smith, Williams reflotó y accedió a una eliminatoria en la que venció a un competente Nathaniel Gallimore para acceder a este segundo campeonato de su trayectoria, al que dice llegar después de haber logrado evolucionar de forma vital a base de adquirir experiencia y paciencia. Así, con algo más de desarrollo y bagaje, con la moral recuperada y consciente de que una victoria le convierte en el rival a batir de la categoría, Williams encara este segundo mundial como lo que es, una oportunidad de oro.

Además, esta pelea le llega a Williams en un buen momento, puesto que Hurd en su último combate ante Welborn pareció confirmar lo que muchos sospechaban, o sea que su boxeo ha padecido una regresión y que si no combate con su arriesgado afán de abrumar el monarca unificado puede ser neutralizable, quedando muy lejos aquellos momentos en los que se ganó el apodo de “Swift” (que significa ligero o rápido) por su boxeo versátil, hábil y con excelentes contragolpes.

De todos modos, y aunque la diferencia favorable en las apuestas para Hurd es poco amplia, éste es un destructor que puede imponer peso y frecuencia de golpeo para martirizar a sus adversarios, por lo que, habiendo sido quebrado Williams por la pegada de Charlo, no son pocos los escépticos sobre las opciones del retador. Aun así, Hurd no subestima a su adversario del que dice que es: “astuto, técnico y con fundamentos sólidos”.

Entrenado por un buen conocedor del pugilismo, Stephen Edwards, renombrado más por los artículos que lleva escribiendo desde hace años en webs estadounidenses contestando a preguntas escritas por los aficionados que por su propia labor como preparador, Williams seguramente tenga un buen plan de batalla. En cualquier caso, éste parece que deberá estar centrado en un complicadísimo equilibrio, en el que no podrá dejarse llevar a las cuerdas pero en el que tampoco podrá cruzar golpes en el centro del ring, sino intentar mantenerse en la zona intermedia con movilidad pero también con una alta carga de acciones ofensivas.

Si Williams puede crear ángulos, moverse y llegar con sus poderosos directos claramente, un Hurd que avanza muy frontal deberá trabajar duro para conectar sus manos y podría padecer algunas dudas. No obstante, este esquema táctico es extremadamente complicado de ejecutar y tanto Hurd podría conseguir acelerar los pasos y mantenerse sostenidamente sobre su adversario como lograr cargar a través de la nube de manos de su contrincante y mermarlo vez tras vez. Por ello, la precisión y la capacidad para dañar de Williams serán factores clave, dado que, si no logra estremecer pronto al campeón, Hurd le atropellará como mayoritariamente se espera que suceda.

La velada en que se encuadrará este combate será emitida para Estados Unidos por FOX, comenzando la retransmisión a las 2:00 h de la madrugada del sábado al domingo. Además del Hurd-Williams, el evento televisado contará también con un duelo entre el invicto prospecto estadounidense del peso superligero Mario Barrios (23-0, 15 KO) y el argentino Juan José Velasco (20-1, 12 KO), pretendiendo el primero comparar su actuación a la que tuvo ante éste Regis Prograis, y el peso medio ruso Matt Korobov (28-2, 14 KO) regresará a los rings tras su muy controvertida derrota ante Jermall Charlo pugnando contra el local Immanuwel Aleem (18-1-1, 11 KO), que cuenta con una victoria sobre el oro mundial amateur Ievgen Khytrov.

La victoria de Hurd se paga a 1,14 € por euro apostado, mientras que la de Williams a 5,00 €. Además hay opciones para apostar a múltiples resultados del combate.
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